Algunos giros de las lunas de "MARTE"
Las figuras descansaban perezosamente sobre una duna del área, su vista estaba fija, pero lejos de divisar el horizonte. En sus cuencas oculares se colaba la imagen de un lugar en específico, su mirada no era de curiosidad repentina, ya que, a simple vista, ese lugar podría ser como cualquier otro en el desierto, no poseía encanto o llamativo alguno aparente, sin embargo, no era el terreno en si lo que les interesaba, buscaban más allá, intentando divisar lo que se ocultaba debajo del lugar, lo que aguardaba dormido en las entrañas de la tierra. Lo que buscaban despertar.
Una de las figuras tomo una cantimplora que llevaba al cinto y procedió a retirar su tapa, para luego tomar un gran trago de su contenido, después de refrescase la garganta y liberar un largo suspiro de satisfacción, volvió a sellar el objeto y lo devolvió a su lugar, giro la cabeza hacia la izquierda y se dirigió a la otra figura que reposaba sentada a su lado:
-llevamos esperando demasiado tiempo.
No hubo respuesta.
- ¿Cuánto tiempo llevamos esperando?
-Eres muy impaciente y exasperante… -Dijo el otro de forma casual.
- ¿Qué esperamos, digo, justo estamos frente al lugar prometido, y me dices que tenemos que sentarnos a esperar? – preguntó, con una voz un tanto ronca.
Un leve siseo se pudo escuchar por algunos segundos antes de la respuesta del receptor - Hemos esperado durante mucho tiempo, tanto que sería suficiente como para desatornillar el flujo natural de la existencia, y, sin embargo, seguimos esperando. – la voz sonaba hueca, ningún tipo de emoción podía percibirse a través de ella.
La primera figura frunció el ceño y respondió con evidente molestia en su voz -tu respuesta es muy poética, pero no responde a mi pregunta, de hecho… ¿Qué carajos quisiste decir con eso? - esta última oración fue enfatizada con una mueca de absoluto desconcierto.
La otra figura soltó un leve suspiro seguido de lo que parecía un siseo, se levantó lentamente y miro a la primera a través de su máscara, luego de unos segundos de vacilación, respondió –Es una metáfora, quiero decir que el tiempo que llevamos preparando cada uno de los factores necesarios para este momento, y esperando la llegada de este momento, están grande que sería suficiente para descubrir como manipular y anular las leyes de lo que tu conoces como realidad, trascendiendo mucho más allá de lo que seres de limitados sentidos podrían percibir.
- ¡¿Qué…?!
- Nada… solo es una broma, en realidad, no llevamos esperando tanto tiempo, más o menos… – la figura soltó algo parecido a una risa.
- Tu sentido del humor es oscuro… y triste… creo que te vendría bien una esposa… - expresó, mostrando una mueca de incomodidad - a todo esto ¿ustedes las lagartijas se casan… o cómo funcionan sus relaciones sociales de carácter romántico? – sus cejas se levantaron repetidamente.
El receptor se incomodó un poco debido a esta pregunta, la verdad, no quería compartir la respuesta a dicha cuestión, intentó inventar algo rápidamente pero solo pudo armar unas cuantas incoherencias, así que solo se quedó en silencio; la otra figura se rio estruendosa mente doblando su cuerpo debido las contracciones abdominales que esto le causaba, después de unos cuantos minutos y ante la mirada disgustada del otro individuo (la cual no podía ver debido a la máscara, pero si podía sentir como le atravesaba) se enderezo, poniendo su mano derecha sobre su hombro y utilizando la izquierda para limpiar una ligera lagrima que caía por su mejilla.
-Tranquilo… igual… no me importa… escuchar una explicación… del funcionamiento biológico de los… reptiles según… Mendel… - dijo con suma dificultad, debido a que aún le faltaba el aire.
- Mendel es el de la herencia genética – la exasperación era evidente.
-Como… sea… Mendel o Fausto, da lo mismo.
-Hum…
Después de toser un poco y darse unos cuantos golpes en el pecho, por fin pudo recuperar el flujo normal de su voz -Bien ¿ahora me podrías decir cuanto llevamos esperando?
-No mucho… - le dijo, mientras le echaba un rápido vistazo a algo que parecía un reloj, solo que mucho más complejo e intrincado.
- ¿Cuánto en cifras exactas?
-Como… dos millones cuarenta y cuatro mil novecientos noventa y siete “Arcilos”
La primera figura puso los ojos en blanco - ¡Cifras humanas cabezota!
- Diez y siete minutos – soltó la otra de repente
- ¡PERO QUE MIERDA!
……………………………………………
El atardecer estaba disipándose y la noche empezaba a caer lentamente, dos individuos yacían sentados observando desde la distancia un punto en específico, uno lo hacía con unos potentes binoculares, el otro no requería de estos ya que la potencia de sus ojos era varias veces mayor a la de un humano con excelente visión, mucho más.
El de los binoculares rompió el silencio del lugar e indagó- ¿En verdad, que piensas sobre lo que te pregunte antes?
-Solo llevamos aquí unas cuantas horas, si no eres capaz de lidiar con la misión debiste dársela a Isaías y Lom…
El otro le interrumpe de repente -No, eso no – arrugó un poco la nariz al decir estas palabras - hablo sobre conseguirte una esposa, una pareja, alguien con quien pasar el rato, a quien contarles tus chistes, ¡vamos! ¿no sería agradable que alguien se ría de ellos, así solo finja para hacerte sentir bien? además, supongo que todos los de tu clase comparten el mismo sentido del humor… ¿verdad? a ver, dime que no te gustaría….
-imposible – dijo el otro simplemente, solo podía repetir en su cabeza una y otra vez la frase “los de tu clase”, la había escuchado un sinfín de veces en el pasado, en un sinfín de variantes lingüísticas, solo que con una connotación de asco y odio.
El hombre percibió que algo estaba mal -Lo siento, no quería…
-Somos monógamos…
- ¿ah…? -Dudo un poco, no sabía si debía de continuar con el tema, sin embargo, después de unos segundos respondió -Pero eso no importa, no tienes por qué aceptar lo que está en un libro de biología – realmente no estaba convencido de sus palabras.
Una risa sarcástica fue expulsada por el la figura -Para empezar, no existe ningún libro de biología que hable sobre los “míos” -arrastro mucho esta palabra -además, ustedes los humanos nunca entenderían de que se trata realmente un “vínculo”.
-Bueno, me he vinculado con muchas personas, no sé si valga para algo, pero supongo que es divertido conectar y desconectar, si sabes a lo que me refiero -intentó bromear un poco para relajar el ambiente; le dio un suave golpe a su compañero, este respondió con un siseo y una pequeña risa. Después de eso añadió:
-En realidad, ya lo sabía… - dijo, dejando de lado su tono burlesco y despreocupado, remplazándolo por uno más serio e íntimo.
- ¿Qué cosa? – preguntó la figura con algo de curiosidad, normalmente él no se expresaba de ese modo.
-Sobre su extraña costumbre de solo comer en el mismo plato, pero lo que más me sorprende es el hecho de que si el plato se rompe, no consiguen uno nuevo…. ¿Qué le sucedió?
- ¿A quién? – intento fingir desconcierto, pero no salió como el esperaba.
- No te hagas el gilipuertas conmigo, sabes perfectamente de que hablo, si realmente no sabias a que me refería, hubieras dicho “a que” y no “a quien” – respondió este, con tal calma que perturbo a su receptor.
- No es algo que necesites saber – intentó desviar la atención del tema al verse descubierto.
- ¿Ah no? – este fingió estar sumamente ofendido -disculpa si te lo recrimino, pero he sido tu ala derecha durante casi 30 años, sé que ustedes se la pueden atornillar a la realidad y que treinta años son solo un suspiro para ustedes y todo eso, pero para mí… ¡SON PRÁCTICAMENTE MI VIDA ENTERA! -soltó un leve suspiro y continuo -desperdicie mi juventud a tu lado, cuando podría estar en Hawái con una cerveza en la mano y una chica en bragas con una piña colada sostenida en cada pezón a mi lado.
-Eso es imposible -dijo el receptor con seguridad y gracia.
- ¿Que, no crees que podría estar en Hawái en este momento? – expresó, mientras levantaba una ceja.
- Me refiero a lo de sostener una piña colada en cada pezón, es anatómicamente imposible -agrego simplemente.
- ¿Quieres apostar? como se nota que no conoces lo que puede hacer una buena mujer… en serio, necesitas socializar un poco más, relajarte, mojar la salchicha… ¿tienes una verdad?
El otro volteo la cabeza de manera súbita, mirando a su compañero a la cara de forma inquisitiva.
- ¿Que?
El sencillamente meneo la cabeza en señal de desaprobación.
-Enserio, hace varios años que quiero preguntarlo, puede que no salgamos librados de esta.
La figura se quedó en silencio, parecía que meditaba algo profundamente, parecía que sufría - ¡Maldición! parece que mi bocotá siempre termina afectándote de algún modo, me sorprende que aun quieras trabajar conmigo, de hecho… ¿Por qué aún no me has matado?
Una simple risa fue la respuesta.
-Oye, no tienes por qué decirme nada, no te preocupes….
-Sara.
- ¿Que?
-Se llamaba sara.
-Oh, ya veo ¿y bien, que fue de ella?
-Murió a causa de la peste negra -una profunda melancolía invadía sus palabras.
Un golpe de confusión se anido en su cabeza al escuchar esto -creí que nuestras enfermedades no les afectaban.
- Era una humana.
Una oleada de arrepentimiento y pena comprimió su pecho, intento decir algo, pero solo pudo balbucear algunas incoherencias.
-Ahora entiendes por qué fui degradado a esto.
El hombre duro unos cuantos segundos pasmados, después, sacudió la cabeza intentando alejar sus repentinos pensamientos, volviendo a adoptar su tono burlesco y despreocupado - ¿Acaso soy un castigo para ti? Bueno… sé que a veces soy una patada en el culo y eso, pero ¿enserio en ese concepto me tienes?
-Gracias a ti esto es sobre llevable, por eso aun no te he matado -añadió la figura sin demasiada convicción.
El individuo no supo cómo reaccionar a esto. -Tu honestidad puede llegar a ser muy molesta -fue lo único que logró añadir, luego, volvió a utilizar los binoculares y mirar al frente.
A pesar de que había un denso silencio en el aire, una extraña y cálida melodía que solo estos dos individuos podían escuchar de algún modo, le daba color y calor a la fría y oscura noche.
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Transcurridas unas horas, finalmente podía divisarse a lo lejos una estela de espeso polvo que se levantaba tras el avanzar de un vehículo de exploración militar, las dos figuras se pusieron en pie de inmediato.
-Es hora, ¿verdad?
-Así es.
Rápidamente organizaron todo su equipo y emprendieron la marcha hacia la dirección de interés, en cuestión de minutos atravesaron una enorme distancia, deteniéndose de forma repentina de un momento a otro.
-Creo que es lo máximo que podemos avanzar si ser detectados, espero que estemos lo suficientemente cerca.
- ¿Qué pasa si no es así?
-Entonces supongo que tendremos que buscar otra línea temporal o dimensión alterna para vivir.
-Sigo pensando que tu humor es muy crudo y oscuro.
la figura simplemente voltea su cabeza y mira a su compañero directamente a los ojos, este otro abre los suyos como platos.
- ¿No estas bromeando verdad?… ¿Siquiera podemos hacer eso?
-Si… -soltó sin más el locutor.
-Qué bueno -Suspiró el escucha.
-Al menos, en teoría…
- ¡Oye qué?
La figura tomo una esfera que extrajo de su equipo y la sostuvo con ambas manos, luego, giro en direcciones contrarias cada una, la esfera se subdividió y un halo de luz azul empezó a filtrarse de ella, el individuo abrió un agujero en la arena lo suficientemente grande como para albergar el objeto y lo deposito allí, luego lo cubrió con parte de la arena que había extraído.
-¿crees que nos quede tiempo para relajarnos? podríamos ir al pozo.
-Tal vez -respondió el otro sin interés.
- ¿Eso es un sí o un no?
-Es un tal vez.
-Ah, no me digas, casi no me cuela en la cabeza -expresó al poner en blanco los ojos- un tal vez no vale nada, es lo mismo que un “casi” ¿es casi un sí o casi un no?
-Dámelo, por favor.
-Como siempre, me respondes como se te sale de la tronca.
-Iremos si tenemos tiempo – Indicó, mientras le extendía la mano.
-Bien, eso está mejor -el hombre saca un extraño dispositivo de la mochila que cuelga en su espalda, el cual deposita en la mano de la figura, este empieza nuevamente a cavar, intentando repetir el procedimiento anteriormente realizado; justo cuando está a punto de depositar el dispositivo dentro del agujero, este empieza a emitir pitidos mientras una lucecilla roja parpadea- ¡A LA MAD…!
El dispositivo explota de repente, por suerte, los individuos reaccionan a una velocidad inverosímil y logran salir ilesos de la pequeña pero sumamente potente explosión, un líquido morado parece haber sido expulsado por el dispositivo, esparciéndose por una gran área sobre el suelo y sobre ambos sujetos, ellos se miran entre si, profundamente consternados; espontáneamente, el suelo empieza a temblar con violencia y gruesas grietas se forman en una vasta extensión del mismo, extendiéndose como telarañas o raíces que buscan cubrir todo el terreno.
El hombre intenta explicar con preocupación a su compañero -Te juro que no hice nada.
-Lo sé, no tiene nada que ver contigo, nos tendieron una trampa.
Este empalidece de repente - ¿Ahora que hacemos?
la figura parece meditar unos segundo antes de decir -Dame el interruptor.
- ¿Para qué demonios lo quieres?
-Solo dámelo -manifiesta de forma inquisitiva.
La contraparte duda un momento, pero luego decide darle el dispositivo, el, al recibirlo, presiona un interruptor de color amarillo ubicado en la superficie del aparato.
- ¡PERO QUE COÑO HACES TARUGO?
-No podemos simplemente marcharnos, ya hemos sido expuestos, así que ellos seguramente vendrán a por nosotros y con nuestro equipo actual no podemos escapar de ellos ni de los “senguisfilos”.
- ¿Y tenías que llamar a un maldito ejército de monstruos con nosotros aquí para empeorar las cosas? -El hablador se llevó una mano la frente, propinándose con ella una palmada de desconcierto.
-Si hacemos las cosas de una forma medianamente efectiva, podremos cumplir la misión y escapar aprovechando la conmoción -Rezongó, mientras buscaba algo en una especie de contenedor.
- ¡Oh ¡ya veo, cumplimos con el objetivo y al mismo tiempo aprovechamos el jaleo para largarnos ¡eres un genio! te besaría si no fueras tan feo.
-Los objetivos no se cumplen, además, soy considerado un espécimen bastante atractivo, al menos eso me dicen – agregó la figura con sencillez.
- ¿Quién, tu madre?
-De hecho… -Un crujido suena detrás de ellos, de la nada, una mancha oscura como el carbón se abre allí mismo sobre el espacio.
-Oh, eso fue rápido, creí que etas cosas tardaban más en estabilizarse.
-Así es…
A lo lejos, una gran cantidad de vehículos se dirigían hacia su posición, y al mismo tiempo, una inmensa cuantía de criaturas con aspecto muy similar a ácaros empezaba a emerger de las grietas, la diferencia entre el acaro común y estos seres era su tamaño, puesto que podías notar que el más pequeño de ellos tenía el tamaño de una mano humana.
-Bien, soltaron a la mula sin quitarle los zurrones.
La figura le miró con confusión.
-Te lo explicaría si pudiera.
Este sacudió la cabeza y se olvidó del asunto. - Cubre el frente – Fue todo lo que dijo en respuesta.
- ¿Qué, pero porque yo? ¡tú me arrastraste a esto! ¿Dónde quedo lo de compañeros?
-Pienso que serás más efectivo en el frente.
- ¡Efectivas mis pelotas!
-Si crees que nos pueden ayudar en esta situación, utilízalas con libertad, te autorizo a hacerlo -Era imposible distinguir si estas palabras estaban cargadas de sarcasmo o iban en serio.
-Cagaste…
-Lo digo en serio, puede que incluso necesites más que eso.
La figura empezó ajustar todas las partes de su traje de combate ligero, cuando todo parecía estar completamente atalajado, procedió a retirarse sus guantes, dos manos grandes y cubiertas parcialmente por escamas fueron expuestas, estas se movieron en una serie de extraños y casi compulsivos patrones; las escamas que las recubrían empezaron a vibrar y desplazarse, un flujo de escamas convergió en la palma de cada mano, formando poco a poco lo que parecían ser dos grandes dagas, después de unos segundos, un par de magnificas dagas pesadas eran sostenidas firmemente por cada mano, estas se habían quedado completamente al descubierto mostrando una lisa piel azulosa.
-Prometo que te lo compensare de algún modo.
- ¿En serio? -expresó el hombre un tanto incrédulo.
-Si.
-Bien, entonces comeremos pizza esta noche.
La figura estaba realizando una serie de movimientos a modo de practica con sus dagas, pero se detuvo de golpe al escuchar esto.
-Dijiste que me recompensarías, ¿no?
-No me refreía a eso -siseo un poco con estas palabras.
-Muy tarde, debiste especificar cuando pudiste.
-Concéntrate, primero debemos salir vivos de aquí y luego lo discutiremos con calma.
-Tendrás que discutirlo con mi trasero -Completó el otro mientras exponía sus posaderas a la figura.
-Creo que él puede ser más razonable que tú.
- ¿Eh? eso fue muy bueno… parece que tu sentido del humor mejoro un poco… ¿no me merezco aún más la pizza por eso?
Un sonoro disparo anunció una rápida bala que se dirigía hacia la cabeza del hombre, este logró esquivarla por unos cuantos centímetros, ambos se situaron espalda con espalda, preparados para defenderse; uno empuño con fuerza un par de dagas enormes y adopto una postora de combate, el otro retiro de su espalda lo que parecía ser una especie de rifle de francotirador, sin embargo, se detuvo en seco al comprobar cierto aspecto importante del arma.
-Intenta ahorrar la mayor cantidad posible, nuestro objetivo es escapar, no desperdicies munición, del derramamiento de sangre se encargarán ellos.
-Deimos… -El hombre estaba consternado.
- ¿Que sucede?
-Creo que olvidé las municiones en la colina.
La figura abandona lentamente su postura y gira en dirección al hombre, se queda allí parado unos cuantos centímetros frente a él, observándole.
-Aun puedo volver -El hombre hizo ademan de empezar a moverse, justo entonces, la mancha negra adopto un tono violáceo y de ella emergieron varias hordas de grandes y diversas criaturas -No, ya no puedo.
La figura se encogió de hombros y soltó algo ligeramente parecido a un suspiro.-Phobos, juro que, si salimos de esta, voy a probar los burritos….
-Bien, ya era hora de que probaras cosas nuevas -el hombre se rascaba la cabeza con nerviosismo -Yo juro que si salimos de esta no volverá olvidarme de las municiones- dijo algo apenado -y que te conseguiré una mujer.
-Deberías de usar de estas, no te fallaran por escasez o falta de munición -explicó, mostrando con orgullo sus dagas.
-Creo que también deberías probar cosas nuevas en el campo de las armas, esas cosas deben de tener al menos 400 años.
- ¿Y eso que tiene de malo?
-Pues…nada, supongo, como sea ¿que tienes para mí?
La figura retiro un cilindro de apariencia metálica del tamaño de una banana de su cintura, luego se la arrojó al desarmado, tan pronto como este la tomó, el objeto adoptó la forma de una enorme y tosca espada.
- ¿Esto es todo lo que tienes? -sus palabras rezumaban insatisfacción.
La figura exudaba un aire de densa ira -Esa espada es un artefacto único, ha estado en más conflictos que tú en pizzerías.
-Bueno… si es así, entonces no está nada mal -su sonrisa se marcaba claramente, mientras reevaluaba el objeto en sus manos, parecía que deseaba decir algo más, pero fue interrumpido por el choque de una gran roca que aterrizo bastante cerca de su posición, esto fue la apertura del concierto estruendoso producido por tres ejércitos dirigiéndose hacia ellos desde direcciones diferentes, recordar su situación causo que se estremeciera.
Ambos volvieron a situarse espalda con espalda, cada uno adoptando una posición diferente de combate-Creo que pediré hawaiana -Se relamió los labios, casi podía sentir la crujiente corteza entre sus dientes.
-Qué asco.
- ¿Cómo puedes decir eso? -expuso con indignación -No sabes apreciar los buenos alimentos, es mas creo que solo esta siendo un poco niseria… bien, lo lamento, disculpa por mi grosera opinión sobre tu espada.
- La piña me causa repulsión, no puedo hacer nada con ello.
- ¡Dile eso a los hawaianos, no creo que te atrevas a insultar su mayor invención en su cara! -El hombre apretaba los dientes debido a la rabia.
- Phobos…
- ¿Qué?
-Los hawaianos no inventaron la pizza hawaiana…
-No… -El hombre abrió sus ojos como platos y abandonó su postura con descuido - ¡NO ME LO CREO, DIME QUE ESTAS MINTIENDO!
La figura sacudió la cabeza y le miro con empatía -Veras, en realidad la pizza hawa… ¡Apártate! -La figura empujo a su compañero y corto en dos piezas con un tajo transversal, a un enorme acaro que había saltado hacia ellos.
-Creo que debimos de haber esperado más -Se quejo el hombre, mientras se levantaba del suelo.
-Yo creo que tal vez debimos de darle la misión a Isaías y Lombardi -replicó la figura mientras observaba las hordas de enemigos que se cernían sobre ellos.
No hubo tiempo de segur discutiendo. En esa noche tranquila, una guerra a pequeña escala se desato en el desierto de Karakum, mientras tanto, un hombre estaba a punto de llorar, puesto que descubrió que su comida favorita en el mundo, se fundamenta en una completa mentira.








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