- 001
- Exploración del Monumental
- Andrey Stidav
- Tula Cósmica
- Globo terráqueo
- Serpientes voladoras
- Baños raros
- Cañones "narizales"
- El rey de los Árboles
- Fantasmas de nube
- Un amor irreal
- El Milico del Sur
- El Gaucho Austral
- Una caja de jugos "Tang"
- Entre copas de vino
- El Bar Español
Aún nada, crack, máquina, rinoceronte, piloto, fiera, superheroe, locura, mastodonte, puma, pantera, león, ídolo, número 1, titán, huracán, ciclón, tormenta, tiburón, megalodón, héroe, jinete del apocalipsis, guerrero, amigo, amigaso, pitbull, dragón, hiena, tiranosaurus rex, vencedor, triunfador, mounstro, raptor, Jhonny Bravo, maestro, líder, turbina, anaconda, explosión, ninja, samurai, gladiador, caballo de troya, kratos, zeus, fenómeno, artista, orangután. Ten un buen día
El_Explorador35 24/03/2010 (Mie) 14:02:54 #35435132
Buenos días! En unos días me voy a aventurar en el Monumental. Alguien de acá me dio la idea, además de que no está tan lejos de donde vivo. Algunas ideas de qué hacer dentro o de qué me puedo encontrar? Los estaré respondiendo mientras pueda
VelaVerde 24/03/2010 (mie) 14:05:35 #24534277
Damn el Monumental, escuché que había explotado. Algo de unos sacerdotes o brujos, mepa que los quemaron hace unos años
Papas_fritas1 24/03/2010 (mie) 14:06:45#35345237
De seguro no hay nada como la otra vez, me cagaría de la risa.
El_Explorador35 24/03/2010 (Mie) 14:53:14 #35435132
Eso fue porque me mandaron a cualquier lado, no es mi culpa
TheCocainer 24/03/2010 (mie) 14:09:12 #29612531
imaginate se encuentra los muertos ahi todavia descomponiendose, terrible ql
PacoPro 24/03/2010 (mie) 14:13:34 #27365423
Si no hay nada al menos grabate haciendo un backflip o lleva una pelota y hacé un gol al menos
El_Explorador35 24/03/2010 (Mie) 14:55:31 #35435132
Al fin alguien que me da una idea de verdad, gracias, veré de hacerlo lol
PacoPro 25/03/2010 (Jue) 12:23:04 #27365423
Y pibe? Alguna noticia?
El_Explorador35 25/03/2010 (Jue) 13:10:32 #35435132
Ando preparando el viaje, ya les avisaré.
El_Explorador35 26/03/2010 (Vie) 21:36:41 #35435132
Buenas gente! Una pequeña actualización. Hace un rato fui a ver qué onda. Hay tablones en todas las entradas, además de unas rejas. Voy a tener que traer algunas tenazas y algo para esas tablas, tal vez un martillo. Ahora me voy a comer, pero pienso ir tipo 1 o 2 de la mañana, para asegurar que no haya nadie. Luego les cuento todo. Voy a ver si puedo subir el video, pero no creo, anda para la poronga el internet
VelaVerde 26/03/2010 (Vie) 21:54:33 #24534277
Aca te esperamos campeon… esperemos que haya algo aca!!!
SapoCampeon 26/03/2010 (Vie) 23:44:02 #31512435
Recién veo este hilo, voy a estar por acá mañana temprano a ver si aparecés
SapoCampeon 27/03/2010 (Sáb) 01:37:53 #31512435
Buenas madrugador, alguna noticia?
El_Explorador35 27/03/2010 (Sáb) 02:23:21 #35435132
No sé por dónde empezar. No puedo dormir, aún tengo los recuerdos frescos. Voy a tomarme alguna pastilla y me pongo a relatar todo. Perdí la cámara, así que va a ser desde memoria
El_Explorador35 27/03/2010 (Sáb) 03:58:52 #35435132
Ya ando mejor. Vomité hace rato, pero ya comí algo y me siento mucho mejor.
Cuestión, fui a la 1 y algo. Agarré las tenazas y me abrí paso. De ahí tuve que caminar un ratito hasta las entradas. Elegí la que se veía más frágil, y comencé a darle con un martillo
Para haber estado ahí hace décadas, las tablas estaban en muy buen estado, y me costó abrirme paso. No había una luz. Todo se sentía tan extraño, como si hubiese habido vida hace poco
Recorrí todo por un rato largo, encontrando pelotudeces y divirtiéndome un poco más. Decidí ir a la cancha y, a petición de PacoPro metí unos goles. Luego agarré lo poco que había dejado y me preparé a irme a casa, eso si el mundo fuese un lugar hermoso
Estaba en alguno de los pasillos, intentando recordar si debía ir a la izquierda o la derecha, cuando todas las luces se prendieron de la nada. Debo decir que me cagué hasta las patas. Vi rápidamente la hora y eran las 2. Me parecía muy raro, pensé que sería una investigación rutinaria o alguna boludes, lo que sea para calmarme.
Cuestión, le resté importancia, no daba para investigar todo pero con las luces prendidas, además por ahí me atrapaban, así que me apresuré a buscar la salida.
Eso fue hasta que escuché lo impensable: Una voz por el parlante del estadio. Parecía anunciar que un partido iba a empezar. Ahora esto sí se puso interesante
Fui lo más rápido posible a la cancha, donde me topé con una multitud de gente. O bueno, lo que quedaba de ella. No pasó mucho tiempo para que viese a uno de cerca. Su imagen quedará impresa en mi memoria. Podía verle los huesos. Dios
Creo que vomité unas veces en la cancha. La gente se me acercó. No sabía que hacer, aunque parecían preocupados por mí, como si el hecho de ser zombies no les incomodaba. Agarré como pude lo mío y salí corriendo. Tal vez ahí perdí la cámara. No sé, no me importa, no quiero saber
No creo que nadie deba entrar a ese lugar. Cuento todo esto como una advertencia para que no vayan, no como un aviso. Tengan buenas noches, yo seguramente no la tendré
SapoCampeon 27/03/2010 (Sáb) 04:06:33 #31512435
Boludo qué onda, no es joda no?
El_Explorador35 27/03/2010 (Sáb) 04:13:16 #35435132
Gracias por la compañía. Tengo unas fotos, pero no saqué de la gente, gracias a Dios
Veré si puedo subir las fotos. Luego cerraré el hilo
PacoPro 27/03/2010 (Sáb) 10:13:54 #27365423
Gracias por los goles, y una pena que hayas tenido que pasar por eso. Fuerza, pibe
TheCocainer 27/03/2010 (Sáb) 11:39:12 #29612531
webon lo dije en joda que mierda
VelaVerde 27/03/2010 (Sáb) 15:05:53 #24534277
Oh pobre gente… No deberían pasar por ese infierno… Dios se apiade de sus almas!! Fuerza a ti igualmente Explorador, Dios te de fortaleza y te guie…
El_Explorador35 27/03/2010 (Sáb) 19:31:36 #35435132
Gracias Vela. Que Dios así quiera
El_Explorador35 28/03/2010 (Dom) 17:38:12 #35435132
fotos lol lmao rofl kek [Nota del Autor que voy a sacar luego: las fotos las pondré en unos días]
Alejandro Saldívar egresa de cadete en las Fuerza Militar Argentina. Es asignado rápidamente a una misión, la cual trataba de una redada a un hangar en un aeropuerto militar abandonado debido a la mala localización del mismo. Todo sale estruendosamente mal, llegando a solo abrir la puerta del hangar para que un inmenso brillo los cegase, incinerando a los pocos que estaban frente a la puerta, quemando a otros. Aquellos que no fueron cegados fueron abatidos por un hombre de apariencia militar. Se escucha el himno argentino, el cual incrementa en volumen acompañado de una explosión. Solo queda Alejandro Saldívar, el cual se le es perdonado la vida por el hombre, pero queda severamente herido por el fuego cruzado.
Alejandro reporta su estado y lo retiran, sin respuesta por parte del militar. Queda unos días en rehabilitación, de donde sale bien. Sus actividades militares no son nada especiales, además de un comportamiento excelente y gran desempeño. Lentamente, va ascendiendo en puestos, llegando a capitán a una edad algo temprana.
Un día, se le da la posibilidad de ser el General Mayor de un proyecto en paralelo de la milicia argentina, a lo que acepta. Resulta ser el proyecto V.A.T.E.H.A, consistente en un grupo que viaja a través del tiempo para arreglar y poner en buena marcha la Tierra y su sociedad. Se le entrega un pequeño equipo consistente en (incluido él):
1) José María Echevenique, "Infor", informante en jefe, 75 años
2) Subteniente Sara Ema Beddeti, "Ana Sofía Pavone" "Valkyria", informante y operadora de V.A.T.E.H.A, 31 años
3) Teniente Marcelo Echeverría "Germán Nieto", "Gema", segundo al mando. 43 años.
4) Suboficial principal Pedro Lacorte "Santiago Lezcano", "Piedra", ayudante en general, 33 años.
5) [CENSURADO BAJO LA NORMATIVA 741], "Alejandro Saldívar", "Dr Andrey Stidav", "El Militar", general mayor de la operación, 37 años.
Juntos, comienzan a realizar operaciones. Nadie sabe realmente cómo funciona la máquina, solo siguen el instructivo. Saldívar ordena buscar información de la máquina, encontrando que se hizo con un tornado gigante anómalo, el cual fue descubierto por el Dr Andrey Stidav, desaparecido. El tornado actual ha sido reducido en un 99% en su tamaño, y se encuentra dentro de la máquina, activándola.
El tornado crece al menos 5% en un espacio de 5 minutos. Cada vez que el tornado crece en tamaño, se le quita a través de unas aspiradoras que controlan dejar lo suficiente para no acabar con la anomalía. La ahora nube es disuelta, lo que deja energía anómala, la cual se distribuye a la máquina y la hace funcionar. Debido a la naturaleza del tornado y que la máquina no siempre estará en uso, toda energía sobrante se almacenará en un contenedor al costado de la misma, por si el tornado algún día desaparece. De ser necesaria, esta energía es removida del mismo modo que es almacenada.
La máquina consiste en un tablero de operaciones situado a 2 metros de una cápsula semi circular de vidrio con una puerta deslizante, la cual separa la cápsula de afuera. En la parte de arriba de la cápsula se encuentra un rotor con una pequeña antena apuntando hacia el piso de la cápsula. Al lado de la cápsula se encuentra una caja de 1m x 1m x 1m, la cual contiene todo el mecanismo necesario.
Saldívar, aún con preguntas, manda a averiguar quién descubrió el tornado y cómo lo pusieron en tal tamaño, siendo que los planos decían su tamaño original. Los días se hicieron semanas. Las semanas, meses. Alejandro, algo irritado, le pregunta a Infor por la información. Le contesta que lo poco que ha podido obtener fueron 3 cosas:
-Un científico llamado Andrey Stidav había descubierto el tornado
-La existencia de la Fundación SCP (mediante viajes en la VATEHA)
-La espontánea desaparición y olvido de Stidav.
Alejandro decide aprovechar estos 3 pequeños datos e infiltrarse en aquella Fundación con el motivo de encontrar el paradero de Stidav, utilizando su nombre. Con mucho esfuerzo, investigación y prueba y error, Saldívar encuentra el Sitio-34, donde decide recidir bajo Andrey Stidav.
Unos días luego de su infiltración exitosa, Infor fallece de un ataque al corazón. Esto entristece a todo el equipo, pero deben de seguir adelante. Entre los papeles e información de Infor, Saldivar encuentra al ex militar Hernando Mijèlikh, quien ahora trabajaba en una fábrica. Lo contacta exitosamente, y llegan a un acuerdo. Mijèlikh le entregaría sus artefactos a Saldivar, a cambio de protección por su parte. Como regalo y muestra de lealtad, Mijèlikh le entrega un recién terminado Cañon Narizal.
1) José María Echevenique, "Infor", Informante en Jefe, fallecido a los 81 años.
2) Subteniente Sara Ema Beddeti, "Ana Sofía Pavone" "Valkyria", informante en jefe y operadora de V.A.T.E.H.A, 37 años
3) Teniente Marcelo Echeverría "Germán Nieto", "Gema", segundo al mando. 49 años.
4) Suboficial principal Pedro Lacorte "Santiago Lezcano", "Piedra", informante segundo, 40 años.
5) [CENSURADO BAJO LA NORMATIVA 741], "Alejandro Saldívar", "Dr Andrey Stidav", "El Militar", General Mayor de la operación, 39 años.
Tras hacer el chequeo de los nuevos status, se encuentran con que, mientras Valkyria, Piedra e Infor envejecieron normalmente, Gema y Saldívar perdieron años, siendo esto algo ilógico, ya que deberían de ganar años. Gema manda a hacer una investigación de estos efectos. Algunas teorías surgen, la mayor respaldada por el grupo es el tornado alimentándose de los años de cada uno mientras más uno usa la máquina.
Los años pasan, Saldívar va consiguiendo cada vez más información sobre la Fundación SCP, pero ni un rastro sobre Stidav. En una de las operaciones, algo sale mal y capturan a Gema, sentenciándolo en otro país y otro tiempo. Luego de un tiempo, irónicamente resulta en la Fundación bajo clase D. Saldívar, para al menos salvar lo que queda de lo que solía ser, decide rescatarlo bajo la escusa de un trasplante de facilidad, diciendo que se escapó en el camino. La memoria de Gema fue borrada y lo mejor que salió de él fue un "Alejandro?" en la mitad del transcurso. Gema es dado de alta y fuera de servicio.
1) Subteniente Sara Ema Beddeti, "Ana Sofía Pavone" "Valkyria", Informante en Jefe y operadora de V.A.T.E.H.A, 38 años
2) Teniente Marcelo Echeverría "Germán Nieto", "Gema", segundo al mando. 50 años. Memoria borrada, fuera de servicio.
3) Suboficial principal Pedro Lacorte "Santiago Lezcano", "Piedra", Segundo Soldado Temporal, 41 años. Título debido a la no importancia de un segundo al mando.
4) [CENSURADO BAJO LA NORMATIVA 741], "Alejandro Saldívar", "Dr Andrey Stidav", "El Militar", General Mayor de la operación, 39 años.
Todo transcurre con tranquilidad, a excepción de la "muerte" de Gema. Un día, Saldívar, yendo al trabajo, se encuentra con un ángel bíblico. Por temor de su vida, baja sus ojos. Luego de un intercambio de palabras, el ángel le ordena que levante la mirada, que Dios lo protege. Saldívar obedece, seguido de un grito de gran dolor. Luego de unos minutos, el ángel aparentemente desaparece. El Militar abre los ojos, encontrándose con un mundo más brillante… y un ángel en sus ojos. Donde estaba el ángel, se encontraba ahora una Biblia escrita en latín. El ángel le explica que ahora podría comunicarse con Dios directamente, al coste de no poder mostrar sus ojos nuevamente. Se coloca unos anteojos de sol de aviador azules, los cual nunca soltará. Agarra la Biblia y se dirige a la localidad de VATEHA, donde explica la situación.
A comparación de los primeros años, Saldívar se ha vuelto más serio, más concentrado en su meta y con menos humor, mientras que Piedra lentamente se consume en distracciones para sacar el estrés del trabajo. Valkyria se encuentra en buen estado, con la perspectiva del mundo cambiada.
Luego de un tiempo de buen trabajo, otro trabajo sale mal, pagando la deuda de jugar con el tiempo el Suboficial, recibiendo un disparo de bala en el pecho. Es capaz de volver a la base VATEHA, pero fallece en los brazos del Militar, el cual se ve profundamente herido por esto. Decide darle un entierro con todos los honores. El luto dura unos días, donde el Militar se pasea por el hangar. Una vez terminado el luto, Saldivar da a conocer el último censo.
1) Subteniente Sara Ema Beddeti, "Ana Sofía Pavone" "Valkyria", informante en jefe y operadora de V.A.T.E.H.A, 41 años
2) Suboficial principal Pedro Lacorte "Santiago Lezcano", "Piedra", Segundo Soldado Temporal, fallecido a la edad de 42 años.
3) [CENSURADO BAJO LA NORMATIVA 741], "Alejandro Saldívar", "Dr Andrey Stidav", "El Militar", General Mayor de la operación, 40 años.
Luego del censo, le hace saber a Valkyria que, habiendo usado pocas veces la máquina, ahora se restringía al uso solo de él, debido a que el grupo ya era suficientemente pequeño y no soportaba una pérdida más. Si lo perdían a él, el proyecto se cancelaría, y Valkyria viviría una vida llena de lujos, retirada. Valkyria no tiene de otra más que aceptar.
Desde entonces, Valkyria investigaba y operaba la máquina, mientras que Saldívar realizaba las operaciones e investigaba el caso Stidav. En una de las operaciones, se le dio la misión de proteger a la Muerte para evitar un caso ΩK. La misión fracasa rotundamente, y Saldívar es visto regresando en la máquina con la Muerte en su espalda, unas cuantas heridas de balas, el traje manchado y sin la mano izquierda. A pesar de toda la pérdida de sangre que se veía, Saldívar se encontraba en pie y sin problemas. Saldívar entierra a la Muerte, quedándose con su guadaña. Curioso, va con un doctor junto a Valkyria. El doctor le informa que tiene menos sangre de la que debería, y que no se explica el cómo está vivo. Le donan sangre. Luego de recuperarse, realiza algunos experimentos con la guadaña.
El primer experimento fue el de tocar a una rata de la calle con la guadaña. La rata cesó toda función vital al toque de la guadaña. El segundo fue tocar a una paloma con el mango de la guadaña. La paloma simplemente levantó vuelo. Con esto en cuenta, decidió realizar un último experimento. Llamó a Valkyria y le notificó de todo, además de instrucciones de qué hacer si no lo lograba. Acto seguido, agarró la guadaña del mango. Tomó aliento, bendijo a Dios, y depositó la hoja de la guadaña sobre su brazo izquierdo, sin ropa. Sin poder creerlo, Saldivar miró a Valkyria. Oficialmente, era inmortal.
Con estos datos, decidió agarrar la guadaña y desarmarla, haciéndose una mano prostética con la guadaña y metal extra, concentrando el material de la guadaña en los dedos. Básicamente, tenía una arma la cual tenía un 100% de eliminar al oponente.
Con la nueva mano enlistada, decide "repetir" la misión. No sabe lo que pasará, teniendo en cuenta que habrían dos Saldivar en un mismo momento. Afortunadamente, toma la posición del anterior Saldivar, y completa la misión con éxito. Aún así, al regresar a la base, su mano izquierda sigue siendo prostética, y sigue siendo inmortal. Entre Valkyria encuentran que la linea temporal hizo de las suyas y lo dejó inmortal, aún salvando a la Muerte.
Desde ese entonces, la vida de Saldivar ha sido investigar, matar, mentir sobre su trabajo y borrar su evidencia. Lentamente, conoce a compañeros en el Sitio-34, adquiriendo nuevos amigos y compañeros. En una oportunidad, tiene una misión extraoficial con Penz y Gonzalez debido al momento.
Luego de años de servicio, Saldivar y Valkyria se informan de una redada que se dará en su "oficina". Saldivar se prepara, mientras que Valkyria procede a informarse en la redada, consiguiendo la hora y algunas partes del plan. Saldivar, por su parte, se equipa con sus armas por default, añadiendo un francotirador frente a la puerta. La hora llega. Por seguridad, Valkyria se oculta en un compartimiento aparte, guiando a Saldivar por distintas cámaras. Saldivar lentamente se quita sus anteojos de sol, poniéndose unos anteojos con aumento. Se queda enfrente de la puerta, con los ojos cerrados, rezando. Al escuchar la puerta abrirse, abre sus ojos, dejando salir aquél brillo angélico que tanto había reprimido, ahora multiplicado por los anteojos. Logra quemar sin dejar rastro a quien abrió la puerta, matando a sus próximos, incinerando a varios, y cegando a más. Rápidamente vuelve los anteojos de sol, para disparar una carga del cañón narizal. Se posiciona en su francotirador, matando a varios sin pensarlo un segundo. Cuando no ve a nadie más desde la pequeña abertura de la puerta, se arma con su pistola y sale a cazar a aquellos que quedan. Luego de unos cuantos tiros, se mira aterrado. Ahora lo entiende todo. El tornado había afectado la instalación, la cual saltaba en el tiempo. Saldivar mantenía su pistola apuntando a un joven cadete recién egresado. "Algún día entenderás" le dijo. Pensó en sacarle el arma al joven, pero simplemente guardó la suya. "Si vas a dispararme, hazlo. Es tu misión. La mía, diferente." Se alejó del muchacho, volviendo al viejo hangar, en aquél aeropuerto militar abandonado debido a mala localización.
Ítem #: SCP-ES-XXX
Clasificación del Objeto:
Descripción: SCP-ES-XXX es un aparato reproductor masculino, compuesto de basura espacial, ubicado a 3 años luz del sistema solar. El terreno de SCP-ES-XXX toma una apariencia similar a un campo estrellado por 364 días. Si este periodo termina, El terreno de SCP-ES-XXX tomará una apariencia visible, y aparecerá en el cielo del rango de visión de una persona al azar, siempre cuando sea de noche. Luego de este suceso, el sujeto afectado comenzará a brindar tributo a SCP-ES-XXX, mirándolo como una deidad, ofreciendo sacrificios no sangrientos y construyendo altares.
http://lafundacionscp.wikidot.com/forum/t-12219802/globo-terraqueo
Item #: SCP-ES-XXX
Clasificación: Seguro
Procedimientos Especiales de Contención: SCP-ES-XXX debe ser almacenado en una habitación de 2m x 2m x 2m, con 2 guardias apostados en la puerta. No se deben dejar cosas pequeñas cerca de SCP-ES-XXX. Al menos 3 investigadores de nivel 3 deben aprobar las experimentaciones.
Descripción: SCP-ES-XXX es un globo terráqueo de 1m x 1m x 1m, el cual representa a la tierra con exactitud. Contiene una pequeña gravedad, la cual atrae objetos pequeños, pero no gases.
Cuando cualquier elemento aterrice sobre SCP-ES-XXX, este se replicará en el lugar correspondiente en la Tierra a mayor escala.
El globo que hacia cambios en la tierra
http://lafundacionscp.wikidot.com/forum/t-12219792/serpientes-voladoras
Item #: SCP-ES-XXX
Clase: Seguro
Procedimientos Especiales de Contención: Los especímenes de SCP-ES-XXX deben de ser contenidos en un espacio de 5km x 5km x 1km con fauna varia. No se debe ver a SCP-ES-XXX en su etapa de celo.
Descripción: SCP-ES-XXX es un espécimen de serpiente no venenosa, la cual puede levantar y permanecer en vuelo de forma anómala gracias a [EDITADO], articulando su cuerpo para moverse. SCP-ES-XXX utiliza esto para crear sus nidos con palos y césped.
anomalia que se presenta al entrar en un baño publico, el baño tendra una forma rara que solo es percibida por la persona que entra, pero no es consiente y lo ve como algo normal, a medida que pasa el tiempo, el baño ira tomando su forma natural y la persona notara que algo estaba mal, pero sin saber del todo que cosa, al salir del baño los efectos del baño seguiran fuera (Ejemplo si el baño era de madera, lo de afuera parecera tambien de madera) por 1 plazo de 1-2 horas. Las cosas que suceden en el baño son productos del inconciente del afectado, cosas que este estubiera pensando (inconciente o concientemente). Pueden aparecer personas y objetos, pero nunca criaturas anomalas
http://lafundacionscp.wikidot.com/forum/t-13658182/canones-narizales
Ítem #: SCP-ES-XXX
Clasificación del objeto: Seguro
Procedimientos Especiales de Contención: Todas las instancias de SCP-ES-XXX deben de mantenerse en su envoltorio original, guardadas en el Depósito de Objetos Anómalos del Sitio-34. Se deberá de buscar cualquier posible fábrica del Departamento de Defensoría Argentina en busca de instancias de SCP-ES-XXX.
Descripción: SCP-ES-XXX es un aparato de 5cm x 2cm x 2cm, el cual se asemeja a un cañón antiaéreo Flak 41 de 88 mm. Este mismo se presenta en una caja de 6cm x 3cm x 3cm, la cual se titula "cañón narizal". Dentro de la misma caja, se encuentra el aparato ya mencionado y un instructivo de cómo colocárselo en la cavidad nasal y activarlo. SCP-ES-XXX es distribuido por el Departamento de Defensoría Argentina a la Armada Argentina. Se desconoce cuantas unidades de SCP-ES-XXX siguen activas.
Cuando SCP-ES-XXX es colocado, el usuario comentará de un ligero hormigueo en la nariz por 1 minuto. Investigaciones han dado por respuesta de que se debe a SCP-ES-XXX extendiéndose por la nariz, suplantando los cartílagos. Luego de 15 segundos del proceso, SCP-ES-XXX instalará un complejo de 3cm x 3cm x 1cm por dentro de la nariz, en la parte superior, donde se generarán 6 cargas de SCP-ES-XXX de forma anómala. Las cargas han sido denominadas SCP-ES-XXX-A. SCP-ES-XXX solo acepta usuarios con nacionalidad argentina o sangre argentina. Se desconoce el porqué y cómo lo detecta
Las instancias de SCP-ES-XXX-A miden 1cm x 1cm x 0,90mm. Si estas son usadas en dispositivos capacitados para disparar tal instancia, SCP-ES-XXX-A no presentará ninguna anomalía.
Si las instancias de SCP-ES-XXX-A de SCP-ES-XXX se agotan, se generarán 5 nuevas instancias de SCP-ES-XXX-A dentro de la caja donde fue enviado SCP-ES-XXX. Para cargar a SCP-ES-XXX, el usuario simplemente deberá introducir las instancias de SCP-ES-XXX-A en alguna de sus cavidades nasales. Hecho esto, se oirá un click, avisando de que la instancia de SCP-ES-XXX-A fue cargada con éxito. Si SCP-ES-XXX está lleno, la instancia de SCP-ES-XXX-A será expulsada.
El procedimiento para disparar a SCP-ES-XXX es de taparse la cavidad nasal izquierda, para luego imitar un estornudo. Un segundo después, una instancia de SCP-ES-XXX-A será lanzada desde la cavidad nasal derecha a 500 km/h junto a un estruendo. El himno nacional de la República Argentina acompañará a la instancia de SCP-ES-XXX-A a un nivel de 50 decibelios. Al impactar, generará una explosión de 1 kilotón, además del himno nacional de la República Argentina aumentando a 80 decibelios. El himno nacional de la República Argentina no cesará hasta su finalización oficial. SCP-ES-XXX no genera retroceso alguno, pero se deberá esperar 2 minutos para volver a disparar nuevamente.
Descubrimiento: SCP-ES-XXX llamó la atención de La Fundación el día ██/██/████ cuando se reportaron distintos estruendos acompañados del himno nacional de la República Argentina en un campo de pruebas abandonado del mismo país, perdiendo comunicación con 5 drones que daban una patrulla allí. Al investigar, se encontró una instancia de SCP-ES-XXX en su debido envasado. Una investigación más profunda en la zona dio con el descubrimiento una fábrica del Departamento de Defensoría Argentina, con 200 operadores. La fábrica fue anulada y saqueada, obteniendo más de ████ instancias de SCP-ES-XXX. En el proceso, un camión de carga escapó con una cantidad desconocida de instancias de SCP-ES-XXX. Una entrevista con el funcionario a cargo reveló que ya se habían distribuido aproximadamente 2000 instancias de SCP-ES-XXX al Ejército Argentino, a la Marina Argentina y a la Fuerza Aérea Argentina.
Incidente XXX-1
El día ██/██/████ se reportó, nuevamente, una serie de pruebas de instancias de SCP-ES-XXX. Al llegar al lugar, se encontró solamente a ███████ Michelik, el cual brindó la siguiente información.
Registro de entrevista
Entrevistador: Dr Alejandro Saldívar.
Entrevistado: ███████ Michelik.
Preámbulo: Se hablaría sobre SCP-ES-XXX, la fábrica y el Departamento de Defensoría Argentina.
Información adicional: La entrevista fue realizada en el Sitio-68.
<COMIENZO DE LA ENTREVISTA>
Dr Alejandro Saldívar: Buenos días, ███████.
███████ Michelik: Buenos días igualmente. ¿Podrías llamarme Michelik, por favor? Me acostumbré a que me llamen así.
Dr Alejandro Saldívar: Claro, no hay problema. Dígame, Michelik, qué es lo que estaban vendiendo?
███████ Michelik: Es armamento para defender a Argentina. Nos ordenaron hacerlo, y lo hicimos.
Dr Alejandro Saldívar: ¿Quién le ordenó?
███████ Michelik: Nuestro superior, que es… che, que no me acuerdo.
[███████ Michelik hace una pausa de unos segundos.]
███████ Michelik: Su apellido era Mijèlikh, con k, h y un acento francés en la e.
Dr Alejandro Saldívar: ¿No recuerdas su nombre?
███████ Michelik: Nunca lo dijeron. Todos se referían a él con su apellido, ya sea en papel o cuando hablaban.
Dr Alejandro Sadívar: Sus apellidos son muy parecidos. ¿Tienen algún parentesco?
███████ Michelik: No, solo lo he visto pocas veces en mi vida. Siempre suele vestir traje y corbata, junto a un sombrero de copa. Él es el que está al mando del Departamento de Defensoría Argentina.
Dr Alejandro Sadívar: ¿Qué rango tenías en el proyecto y… por qué tan cooperativo?
███████ Michelik: Era el líder del proyecto. Me agradaba el Departamento, pero creo que si hablo más rápido, va a ser más rápido para ambos, ¿cierto?
Dr Alejandro Sadívar: Pues tienes razón. Se aprecia la cooperación, por cierto. ¿Cómo hicieron los dispositivos?
███████ Michelik: 'Cuchame, los cañones narizales se hicieron con magia o algo así. Sí, sé que está mal dicho. Mijèlikh le dio ese nombre. Nos hizo gracia, así que lo dejamos.
Dr Alejandro Sadívar: ¿A qué te refieres con magia?
███████ Michelik: Pues… Nosotros simplemente hacíamos los modelos. Hicimos, de alguna forma, que el cañón se extienda por la nariz sin hacer nada que pueda dañar al que lo use. También hicimos que las balas no hagan retroceso.
Dr Alejandro Sadívar: Pero… ¿Cómo controlabas la "magia" esa?
███████ Michelik: Yo solo pensaba en algo y… pasaba.
Dr Alejandro Sadívar: ¿No habían artilugios que usases o algo parecido?
███████ Michelik: Pues había una garra que agarraba todos los cañones y los empaquetaba, pero esa se operaba sola.
Dr Alejandro Sadívar: Interesante… Por cierto, ¿Cómo funcionan los cañones?
███████ Michelik: Pues… es algo complicado. Primero sacas el cañón y te lo pones en el conducto derecho de la nariz. Viene con… 5, no, 6 cargas, así que no hay que cargarlo. Aún así, si necesitas cargarlo, solo metes las cargas, que vienen en la cajita, en el mismo conducto. Para disparar, solo te tapas el conducto izquierdo y haces de cuenta de que vas a estornudar. Si lo haces bien, la bala saldrá a unos… 400, 500 kilómetros por hora.
Dr Alejandro Sadívar: Muchas gracias, Michelik ¿No tienes ningún otro dato?
███████ Michelik: No, no tengo nada más.
Dr Alejandro Sadívar: De acuerdo. Fue un gusto.
███████ Michelik: Un gusto también.
[El Dr Alejandro Sadívar se retira de la sala.]
<FIN DE LA ENTREVISTA>
Conclusión: ███████ Michelik fue amnestizado y puesto en libertad. Todas las instancias de SCP-ES-XXX fueron almacenadas en el Depósito de Objetos Anómalos del Sitio-34.
Incidente XXX-02
El día 24/09/2020 se dio un golpe de estado por parte de Hernando Mijèlikh, asesinando a Alberto Fernández y a Cristina Fernández de Kirchner con una instancia de SCP-ES-XXX. Actualmente, Argentina está mejor economicamente gracias a Hernando Mijèlikh.
Ítem #: SCP-ES-XXX
Clasificación del Objeto:
Procedimientos Especiales de Contención:
Descripción: SCP-ES-XXX es un área de ██ metros cuadrados, ubicada en Catamarca, Argentina. SCP-ES-XXX presenta una fauna no posible en las condiciones en las que se presenta.
SCP-ES-XXX-1 es un árbol de 76 metros de alto con una base de 1 metro de circunferencia. SCP-ES-XXX-1 se encuentra en el centro de SCP-ES-XXX.
Ítem #: SCP-ES-XXX
Clasificación del Objeto: Keter
Procedimientos Especiales de Contención: Se deberá de buscar casos de avistamientos de fantasmas en zonas de neblina frecuente para borrar toda evidencia de lo sucedido y amnestizar a los testigos. Se investigará una forma de que los evento Alfa de SCP-ES-XXX se formen en lugares despoblados o bajo contención.
Descripción: SCP-ES-XXX es el conjunto de un grupo de 7 figuras humanoides y un evento anómalo.
SCP-ES-XXX-1 son 7 figuras humanoides compuestas de agua evaporada, de los cuales cuales 3 se identifican como masculinos y 4 femeninos. Las instancias de SCP-ES-XXX son amistosas y presentan funciones similares a los humanos.
SCP-ES-XXX
La cantante cantó la última estrofa; aire llenando sus pulmones artificiales. Su mirada se posó sobre la multitud, aplaudiéndola con esmero; no era diferente a ningún desempeño ya hecho. Eso pensó, su mente calculando rápidamente emociones a precisión milimétrica. Eso habría sido, si sus ojos no se hubiesen posado en un uniformado de trajes verdes.
Sueño_estelar 24/03/2017 (Vie) 10:35:04 #95433832
Buen dia, ayer me sucedio algo extraño
Venia caminando de ir al super, cuando doblo una esquina y veo a un hombre todo vestido de militar, apuntando a otro hombre. Le disparo una bala a la cabeza y guardo la pistola. Se dio la vuelta y me miro. Me di la vuelta y corri por una cuadra, solo para encontrarlo a la vuelta de la esquina. Me di la vuelta nuevamente, y corri hacia mi casa mirando para atras. Solo se me quedo mirando con algo en la mano. En un momento mire para adelante, y cuando vi para atras, solo estaba el cadaver. Habia desaparecido de un momento al otro. No lo he vuelto a ver. Alguien mas ha encontrado algo asi?
Albertuqui 24/03/2017 (Vie) 11:20:36 #96423532
El otro día me parece haber visto a un militar. ¿Qué tipo de ropa llevaba?
Sueño_estelar 24/03/2017 (Vie) 14:02:54 #95433832
Hice una pequeña investigacion y parece ser ropa militar de gala, pero no estoy seguro de qué país. Era verde. Tenia su sombrero y unos anteojos de sol azules, ademas de guantes.
Albertuqui 24/03/2017 (Vie) 14:19:45 #96423532
Me parece que vi uno parecido salir de una casa, pero lo perdí de vista rápido.
Sangre_Rogada 24/03/2017 (Vie) 19:05:24 #96284567
a
González se levanto de su cama, había tenido un profundo sueño, y a decir verdad, no lucía placentero. Se vistió con su ropa de trabajo, salió de su cuarto y se dirigió a la sala común del Sitio-35. A la lejanía podía ver a uno de sus compañeros con una caja en sus brazos.
-Hey, ¡hola Penz!
El sujeto se acercaba silenciosamente, con un paso muy definido. Una vez que el sujeto se acercó lo suficiente para poder ser divisible, González leyó la inscripción en la caja. La inscripción llamaba "Tang".
-¿Qué harás con eso? -le preguntó a Penz-
-Estoy cansado de tener que prepararme el Tang todos los días, así que lo pondré en todos los bidones.
-Pará, de dónde mierda sacaste una caja de jugo tang, estamos en medio de la nada. -Gonzalez preguntó algo confundido.
-Tengo mis métodos. -el rubio dejó la caja cerca de uno de los bidones y comenzó a descargar, sin dejar de sonreír.
-Como si te pudiera parar -Gonzalez se apartó y fue a desayunar.
Pasó media hora cuando se escuchó a Andrey gritar.
-¡¿Quién puso Tang en los bidones?! -varios de los integrantes se acercaron a ver qué pasaba. Penz, en la distancia, se reía-
-¿Qué pasó, Stidav? -Preguntó Dunwich-
-¡Mirá los bidones! -todos estaban llenos de un líquido naranja. Entre los presentes, Gonzalez recordaba a Penz. Le dio algo de gracia.
-¿Eso es…? -Dunwich estaba algo confundido.
-Es jugo Tang de naranja, lo sé por el sabor.
-Oe, hay algunas botellitas de Pespi abiertas acá. -habló Huallpa, mirando una de las mesas.
-Hm, que rar- HUALLPA NO TE LAS TOMES -Huallpa había abierto una de ellas y comenzó a tomar.
-Este sabor… no es de pepsi -Huallpa miró a Andrey, quién le había gritado-
-Coca Cola en botellas de Pepsi. -dijo divertido Dunwich. Mientras tanto, Gonzalez se apartó y fue con V. Penz.
-Che, ¿qué hiciste con la caja? -le preguntó a Penz.
-Ah, nada, se la di a un gato con fedora que andaba por ahí.
Mientras tanto, en la cafetería, la multitud era casi todo el personal, exceptuando uno que otro. Penz y Gonzalez se unieron a la multitud.
-¿Quién me dio jugo tang de naranja para tomar la puta madre? -preguntaba Andrey mientras tosía.
-Oe, yo también quiero una caja -dijo el gato. Dunwich le tiró una caja de jugo tang de "papaya" a Ástidaf.
-Si querés una caja tomá esta, es tuya si tomas TODO el jugo. -le dijo Dunwich a Astidaf-
-NOOO LA PUTA MADREEE. -agarró la caja y la tiró por ahí.
-Dios mío. -exclamó Alan.
-Ni que sea el jugo, es solo el polvo. -dijo V. Penz. Dunwich agarró uno de los paquetitos, lo abrió y lo echó en la mesa-
-Mirá weón, se hace así. -acto seguido esnifó el polvo de "papaya"- Esta weá está fuerte -agarró uno de frambuesa y repitió el acto, para luego comenzar a bailar.
-La puta madre ya se están esnifando los juguitos. Penz, ponete "jugo tang" para comprar que ya se acabó con todo esto.
-Va. -Penz respondió y lo anotó en un papel, el cual pegó en la única heladera que había con un imán.
-Che, Dunwich, me parece que eso no era jugo tang. -Dunwich miró el paquete, en el cual, entre otras cosas, decía ARTE. NO SE BEBE.
-Mierda, estoy flotando.
-Se nos muere Dunwich la puta madre, bájenlo, que se va Arriba. -Dijo Andrey intentando agarrar a Dunwich, quien estaba flotando. Dunwich soltó un último grito:
-ESPAÑAAAAA. -luego de esto, desapareció.
-NOOOOOOO. -gritó Andrey- Se fue a España. -dijo de rodillas. Ekane entró en la sala junto a V. Kore.
-NOOOOOO LA PUTA MADRE, EL JUGO QUE SABÍA A PRETROLEO NOOOOO -dijo Ekane mirando el sobre de "papaya" abierto. Kore simplemente saludó.
-Se fue de Latam, pero a qué costo…? -murmuró Andrey. Dunwich entró por la puerta de la cafetería unos segundos después- Ah hola Dunwich.
-Uy, que mal. -Alan le tiró la caja de arena de Asti a Dunwich, quien esquivó inclinandose para atrás mientras el tiempo se ralentizaba.
-Qué hacen con mi caja. -exclamó el gato, triste.
-Re flashero. -dijo Andrey mirando a Dunwich. Penz se acercó a Ástidaf con una caja llena de paquetes de Tang-
-No, la caja no. -gritó el felino.
-Todo el jugo o no hay caja -le dijo Penz.
-¿Cuánto jugo hay ahí?
-40 Kilos.
-¿Y eso en litros es…? -preguntó el gato, un poco asustado-
-Lo suficiente para llenar una piscina olímpica… -Asti lo miró confundido- SEIS VECES. -Asti gritó nuevamente, corriendo a una esquina.
-TANG -Gritó Marcus, para reír hasta morir.
-La puta madre, ya se murió otro -dijo Stidav, algo triste.
-Semxo -Dijo Marcus, apareciendo desde la puerta de la cafetería.
-Olvídenlo, está vivo.
-Disfruten del jugo BIBA -dijo Penz.
-BIBA BIBA -le siguió el gato.
-BIBA BIBA -y luego V. Kore- ¡Que empiece el Jugolipsis!
-Oh no, me arrepiento -dijo el gato.
-Ok, ¿pero por qué tang de naranja? -Preguntó Alan, mirando al bidón.
-Era lo único que había, al menos no es de algo raro como esos mix que habían hace tiempo -le respondió Andrey.
-Sabe feo -dijo Alan.
-Todos saben feo. -Le respondió Penz.
-El único aceptable es el de uva, no me dan ganas de morir. -devolvió Alan.
-¡No, naranja-durazno, siempre! -le exclamó Kore a Andrey.
-Saben horrible, acéptalo, Kore. -le respondió el memético.
-Hubiese comprado la caja de surtidos y hubiese puesto en cada bidón un sabor distinto, la puta madre -dijo Penz en un tono un poco más bajo.
-No había dinero para pepsi al menos? -preguntó Alan buscando.
-No, pero hay coca en botellas de pepsi -respondió Penz. Gonzalez se acercó a Dunwich, quien estaba con un jarrón grande mezclando todos los Tang que encontraba.
-¿Qué estás haciendo? -le preguntó. Dunwich, con una mirada un poco loca, le respondió.
-M A G I A.
-Dunwich no la puta madre -exclamó el gato, mirando lo que hacía.
-¿No había dinero para pepsi, pero sí para 4 cajas de tang? -preguntó Alan, mirando a Penz.
-Sí -le respondió este con una sonrisa- Aunque ni hace falta con surtidos, si hay para llenar 6 piscinas olímpicas se pueden comprar varias cajas de cada uno.
-¿Entonces solo hay Tang para beber? -le preguntó nuevamente a Penz.
-Sí, y coca en botella de pepsi.
-Oh gracias a Dios.
-Y había TULA, pero se acabó -le dijo Dunwich.
-¿¡Quién se acabó toda la TULA?!
-Hola diosito soy yo de nuevo -murmuraba Gonzalez en una esquina, mirando los bidones de tang.
-Mmm, hay olor a naranja -dijo el wombat, quien volvía de buscar unas muestras en otro Sitio.
-Bien, ya está listo, vengan a servirse, añadí hielo -habló Dunwich, poniendo un caldero negro lleno de jugo combinado en una mesa.
-Alquimia y papaya, no porfa -le dijo Gonzalez, quien se acercó.
-Finally, jugo tutti frutti -habló Penz.
-Bro, por qué salen tentáculos del jugo? -le preguntó Gonzales a Dunwich, señalándolos.
-No son tentáculos, son estalagmitas de jugo, está en el punto triple. -le respondió Dunwich.
-Eso es lo de menos, es Tang -dijo Alan, mirando el caldero- Es jodido Tang, esto es un atropello contra la humanidad.
-Mmm… es como una ruleta rusa, pero en vez de morir tal vez te quedes sin papilas gustativas -agregó Andrey.
-Muchachos, miren esto -Gonzalez se sacó de su bolsillo un Tang sabor "coca"- Estoy enfermo, y voy a volar este lugar con todos dentro.
-¡Gonzales no! -gritó Andrey, más preocupado de que malgaste el Tang sabor coca a morir.
-How. -preguntó Penz.
-Se hace gas y sólido aleatoriamente -dijo Dunwich, totalmente ignorando el Tang sabor coca.
-Joder, para eso sí trabajan. Les pido análisis de muestras y tardan dos semanas. -se quejó Gonzalez.
-Sí. -respondió seco Andrey.
-Me voy por una hora y ahora andan planeando crear armas químicas con jugos pre-hechos con una sospechosa cantidad de colorantes artificiales. -dijo Patterson, algo enojado.
-Nos dan presupuesto ajustado para hacer weás importantes y ustedes compran jugo de naranja, la puta madre -se quejó Alan.
-Alan, se trata de cosas necesarias, no lo que nos digan esos boludos. -le respondió Stidav. La jarra comenzó a hablar. "Tír na hÓigeeeee" fue algo de lo que se escuchó.
-Everybody gangsta hasta que la jarra de jugo empieza a hablar en gaélico. -dijo Gonzalez, con un poco de miedo. Mientras tanto, Penz se quedaba mirando con aquella sonrisa.
-Hice una pileta -dijo V. Kore, acostada en una pileta llena de tang en medio de la cafetería.
-Metelo a Asti en tanga -le dijo Gonzalez.
-¿¡Qué!? -preguntó el gato, el cual fue agarrado rápidamente por Kore- ¿¡Qué me quieren hacer!?
-THE TANG JAR -comentó Dunwich.
-Esto está mal, debo deshacerme del concepto de tang -se murmuraba Alan- es la única manera. Dunwich agarró al gato y lo tiró a la piscina. Ástidaf, en un intento de salvarse, se revolcaba como milanesa en aceite viejo.
-No Alan, no puedo dejarte hacerlo -Le dijo Stidav, empuñando una pistola de juguete.
-Si Alan.
-¿¡Qué me han hecho!? -preguntaba el gato, agarrándose de la esquina de la piscina, mientras los demás se le reían- bsta, saquwnme la tanga ayusa. -dijo intentando no caerse.
-El tang ya le provocó dislexia. ¡Te maldigo industria de saborizantes sintéticos en polvo! -gritó hacia el aire Alan-
-Una tanga TANG -comentó Dunwich.
-Alan acabará con Tang usando antimeméticos, oh no -comentó Cracker mirando a Alan.
-De hecho, mi idea era vertir monster en el tang para que hubiese aniquilación mutua. -le explicó Alan.
-No puedes acabar con Tang, Alan. -le dijo Andrey.
-Bebida asquerosa más bebida asquerosa es…? -preguntó Penz.
-Tojas -exclamó V. Kore. Rápidamente, Andrey la golpeó.
-¿Quieres que el gato tenga la ganta esa para siempre o qué, Andrey? -le preguntó Alan.
-¿Por qué… Por qué hay una pileta en la cafeter…? -Gonzalez se llevó la mano al rostro, suspirando.
-Porqué no, más bien -le respondió Andrey- Penz dijo algo de una piscina olímpica, así que…
-Primero lo dijo Dunwich. -se defendió Penz.
-Shshsh lo dijiste vos. -lo calló Andrey. Kore y Dunwich ya no estaban en la escena. Volvieron luego de unos minutos.
-¡MIREN ESTA JIRAFA! -exclamó Kore, mostrando una jirafa con sombrero- No puedo parar de ganar.
-No importa, vengan hagamos una carrera. -Dunwich se subió a un toro mecánico flotante, el cual comenzó a tocar música cowboy de fondo. Ástidaf y Patterson se subieron a un cerdo, V. Kore se subió a la jirafa y V. Penz se subió encima de un caballo, el cual tenía una etiqueta de "Zao" en su cuello.
-Qué hacemos encima del cerdo -preguntó Ástidaf-
-Que no se entere Venceslao que nos castra si se entera. -le respondió Gonzalez.
-No si lo montamos con una pepsi en una caña -le respondió Patterson. Se fueron todos en sus monturas hasta el cuarto de recreaciones, donde se bajaron. Penz puso una pelota de futbol en el suelo-
-¡Futbol en la oficina! -exclamó Penz. Andrey, Penz, Gonzalez y Alan se pusieron a jugar- ¡Corré que rompí la ventana con la pelota boludo!
-Penz, estamos bajo tierra, no hay ventanas acá -le dijo Alan.
-¿¡Entonces qué era eso!? -preguntó Andrey, mirando a Penz con miedo.
-La tele. -le respondió.
-¡Nooo ya no podremos ver Crónicaaaa! -exclamó el ruso.
-Perdón me saqué los anteojos para jugar y no veo nada -le contestó Penz.
-Uy a ver cuántos dedos tengo ac-
-No por favor, Andrey. -Todos volvieron corriendo hacia la cafetería, dejando la televisión averiada.
-A veces me pregunto si esto es un Sitio realmente -se cuestionó Alan.
-Tranquilo, somos una instalación como cualquier otra de La Fundación -dijo el gato parlante, mientras un jirafa le lamía el pelo- Pero como somos menos operativos nos cortan el presupuesto.
-Vos callate, si no hacés nada -le reprochó Andrey.
-Tienes razón, como cualquiera y en perfectas condiciones. -Le dijo Alan, mostrándole el pasillo hacia la sala de Recreaciones. Andrey fue a echarle un vistazo.
-Insisto, no sé de dónde sacó Penz el tang -comentó Gonzalez mientras se sentaba en una de las sillas. El agente Penz le respondió con una mirada vacía, simplemente sonriéndole- Él simplemente está ahí, parado, amenazante…
-El tang estaba más barato que el agua tónica. -agregó Penz.
-Está bien, solo no mees en el cuarto inodoro que te sale un bicho anómalo o algo así. -Dijo Andrey, volviendo de ver aquél pasillo.
-Andrey, se volvió a escapar la Tula Cósmica -le comentó Patterson.
-La puta madre, ¿de nuevo? Esto es malo -suspiró, intentando pensar- De seguro quiso mear en el Cuarto Inodoro. Bueno, anomalía menos.
-Chicos, no vayan al baño, el agua es naranja -comentó Gonzalez, quien volvía del baño.
-Bueno, al menos ya no es negra -respondió Alan.
-Chicos, ahora me doy cuenta -Penz se paró de su silla- El tang se disuelve en agua… así que, si te cubres en tang mientras llueve… ¡Te conviertes en un agente memético! -Agarró una jarra de Tang y se la echó encima.
-¡Penz, no! -exclamó Andrey, intentando evitar lo inevitable.
-No puedes detenerme, Andrey. -Evitando al ruso, salió del Sitio, ya que estaba lloviendo.
-Lo perdimos… -murmuró Andrey mientras veía como salía Penz. Dunwich entró apurado a la sala.
-¡Oigan chicos, miren esto! -Sacó un Tang sabor Fernet- Descubrí la fórmula para hacer Tang de lo que sea.
-¡No, zarpado! -dijo Oni, mirando el Tang.
-EPA. -Exclamó Andrey. Rápidamente agarró el Tang sabor Fernet. Lo abrió y se tragó todo el polvo- ¡Hora de invocar al Gaucho!
-Más droga. Digo, sí señor -dijo Huallpa, quien había putas muerto por tomar tang. Dunwich trajo un bol con forma de wombat. Le echó Tang "Wombat". El bol se convirtió en un wombat.
-¡ESTÁ VIVO! -exclamó Dunwich. Luego sacó de su bolsillo un tang sabor "Orgamos de 24 horas"- ¡El que lo agarra se lo queda! -dicho esto, lo lanzó. Nadie lo agarró.
-No puede ser. -exclamó Huallpa, mirando el sobre.
-No quiero tocar eso ayuda. -Dijo V. Kore, alejándose del sobre.
-¡Lo que las farmacias no quieren que sepas! -dijo Gonzalez agarrando el paquete- ¡Este viejo, -apuntó a Dunwich- folla como toro! -todos soltaron una buena risa.
-Ahora, ¡mi último invento! -el vikingo sacó un sobre de Tang, el cual se convertía en una bolsa de Tang, siguiendo así el proceso recursivamente- ¡Tang recursivo!
-Oh dios mío santo. -exclamó Andrey.
-¡Y eso no es todo, miren! -sacó ahora un Tang con sabor a empanada napolitana.
-Uy, competencia de cocina. -comentó Gonzalez.
-Cuando peleas contra Tang, debes tener cuidado en no convertirte en él -dijo Alan, entrando por la puerta. En la otra esquina, Stidav discutía con V. Kore el porqué había construido otra piscina de Tang sin haber limpiado la anterior.
-A qué chucha -preguntó Gonzalez, mirando a Alan- Dime que no te has convertido en Tang.
-Tranquilo, aún no.
-¡Pero yo sí! -Dunwich va y se convierte en una bolsita de Tang. Penz gritó al ver esto.
-No por favor. -gritó con miedo Gonzalez, mirando la bolsa de Tang que alguna vez fue Dunwich.
-Noooooo Dunwiiiich -gritó Andrey, habiendo resuelto el asunto con Kore.
-I turn'd myself into a TANG, Gonzalez. ¡I'm the TANG-MAN! -exclamó aquella bolsa de Tang.
-Todos somos Tang, todo es Tang, no sé ni lo que es Tang. Amo el tang, Dunwich ya no existe es Tang, todos Tang tu puta madre Tang, el gato se convirtió en Tang. Patterson intentó escapar pero ahora es Tang. -comenzaba a delirar Huallpa, poniéndose en posición fetal.
-Cálmate Huallpa, ya todo saldrá bien. -intentaba calmarlo Ástidaf. Andrey, por su parte, se fue a dar un aviso.
-TANG, TODOS TANG -exclamó el peruano. Un sobre de Tang se movió.
-Oigan, échenme agua aaaaa. -dijo la misma, con una voz seca.
-No gracias, ya tenemos mucho tang. -le respondió Andrey.
-Qué verga. -Gonzales sin pensarlo dos veces le echó agua al sobre de Tang.
-Ufff, finalmente, pensé en convertirme en TANG pero no vislumbré cómo regresar -respondió un nuevo Dunwich, quien había estado atrapado en la bolsa de Tang.
-Menso, solo debías ponerte algo para que te eche agua luego de x horas. -le respondió Andrey. Gonzalez levnató a Dunwich y lo sentó en una mesa.
-Se transformó en Tang. La mierda más graciosa que he visto. -comentó Huallpa.
-Se acabó, pediré resignación de Sitio. Y Gonzalez se viene conmigo por puta -dijo Patterson.
-No hay resignación, Patterson. Sabes que no te aceptarán en ningún otro Sitio. -Respondió Andrey con una sonrisa.
-Solo tengo un mes aquí y ya todo se fue a la mierda. -se murmuró Huallpa, mirando el lugar.
-Bueno, si no me puedo resignar me voy a dormir. -Patterson, sin dar más explicaciones, se fue a las habitaciones.
-Elige bien la cama, no sea que elijas la de Vir y encuentres gatos. -le dijo Andrey a Patterson mientras se iba. Penz volvió a entrar con otra caja, ahora llena de polvo blanco.
-¡Penz, no!
-Espera, esto es… Cum en polvo. -dijo Dunwich, mirando la caja que había dejado Penz en una de las mesas- ¿Cómo llegaron a esto?
-Ohno. -murmuró Andrey- Eso no era Tang.
-Nooo, no traje cum lo juro -intentaba excusarse Penz.
-YEAAAAAA. -gritó V. Kore.
-¡Alquimia! -exclamó Gonzalez.
-La puta madre, Penz, ¡te estafaron! ¡Eso no era Tang! -exclamó Andrey con terror.
-Che pero la cum que traigo yo es de González, después se la tengo que devolver sino se enoja. -comentó Kore. Todos la miraron con una cara de confusión, extrañeza y asco.
-Ese polvo blanco no era coca. -comentó Huallpa, mirando al vacío.
-Huallpa ya lo esnifó. -dijo Alan, divertido.
-No, no, ese fue Ekane. Lo esnifó todo. No tengo el corazón para decirle. -le contestó Huallpa.
-Ekane Fachan't. -dijo Andrey.
-Efectivamente Ekane, ahora anda colgado del ventilador. Espero no se parta la cara.
-Penz, quedate quieto, voy a hacer un truco de magia. -le dijo Ástidaf a Penz. Sacó una ramita y recitó unas palabras, convirtiendolo en un pedazo de nihonio- Gato truco.
-Gato truco. -repitió Huallpa- Ahora es… ¿radioactivo?
-Ye. -contestó Ástidaf- a usarlo en cosas como el potenciador de T a n g.
-¿El nihonio en qué elementos se desintegra? -preguntó Dunwich.
-¿Por qué? -preguntó Andrey.
-Porque se desintegra luego de 20 segundos.
-Noooo Peenz -gritó Andrey, mirando el pedazo de nihonio desintegrarse.
-¡No es mi culpa que solo dure 20 segundos! -exclamó el gato- ¡Rápido hagan algo! -en la confusión le tiró un pescado a Gonzalez.
-Qué. -preguntó Gonzalez mirando el pescado que le acababan de lanzar. Andrey se acercó a lo que quedaba de nihonio y recitó las palabras de "porfavorsito". Luego de esto, un nuevo Agente V. Penz salió de lo que antes era un pedazo de nihonio.
-There, Niho 2. -Dijo Andrey con una sonrisa. Penz miró a su doble.
-¿Y el otro de dónde salió?
-Ah, si, em, experimentos. -Andrey soltó una leve sonrisa- Un día tienes un Penz otro día tienes dos. Pero hey, más tang. Más TANGo.
-Um… ¿Okey?
-Bueno, yo me voy a dormir, chao. -dijo Ástidaf- espero no me toque la cama con pulgas hoy.
-Pero si vos sos el que llenás la cama con pulgas, culiado. -le respondió Penz.
-Pero si yo me baño. -respondió nuevamente Ástidaf, más triste.
-Mentira, olete. -le dijo V. Kore.
-Olete-me vos. -le respondió el gato.
-No.
-Ahora iré a dormir chao. -sin decir más se fue de la cafetería.
-Bai, báñate gato sucio. -le dijo el agente rubio. El gato regresó.
-No puto. -el gato se fue nuevamente. Y cuando menos lo esperaban, Andrey admitió que él era el mismísimo…
González se levanto de su cama, había tenido un profundo sueño, y a decir verdad, no lucía placentero. Se vistió con su ropa de trabajo, salió de su cuarto y se dirigió a la sala común del Sitio-35. A la lejanía podía ver a uno de sus compañeros con una caja en sus brazos.
-Hey, hola Penz!
El sujeto se acercaba silenciosamente, con un paso muy definido. Una vez que el sujeto se acercó lo suficiente para poder ser divisible, González leyó la inscripción en la caja. González vociferó, una vez más, antes de ser consumido por el void.
Carlos se despertó. Pero hoy no había ruido de alarma, hoy solo un ruido inexistente, uno que residía en su cabeza, el de un equipo festejando. Mientras sus ojos se acostumbraban a la nueva encontrada luz, tanto la luz como el ruido se escurrían por las persianas de su ventana. Ya sentado en la cama, el ruido no había sido más que parte de algún sueño suyo.
Carlos sabía exactamente qué día era. Ah, el calor abrazante de la chimenea, la nieve en las calles y el hielo colgando de los techos. Eso sería, si viviese en el norte. A él lo recibía el incesante calor, el radiante sol y la esperanza de que esa noche lloviese.
Fue recibido, ya vestido y lo más presentable que podía estar, por su hija en el comedor.
—¡Buen día pa! Hoy quería sorprenderte, así que te hice el desayuno. ¡Disfrutá! —le informó a su padre, saludándolo con un abrazo, el cual fue recibido con cariño.
—Oh, Rocío, no tenías que hacerlo, pero gracias. Ahora me vas a tener que disculpar… —se separó del abrazo— pero ese desayuno no se come solo. —ambos se rieron— Che, ¿y tu hermana?
—Ah, dijo que se iba a comprar un yo que sé que estaba en oferta.
—Mientras no sea nada caro… —suspiró Carlos.
Carlos se sentó en la mesa, comenzando a desayunar con una sonrisa, mientras ojeaba el diario. No había nada fuera de lo común, crímenes, notas de autor, alguna investigación, e incluso algunas críticas a algunos temas del presente. Eso fue hasta la penúltima página. Al abrirla, un pequeño cartón cayó, libre de su prisión de papel. Carlos lo levantó del suelo. El cartón leía:
¡Eh, Carlos, qué onda! Voy a pasar por tu casa, te aviso de antemano. Nunca agarrás el celu, así que tuve que arreglármelas.
20 minutos. Desayuná. Estaré en la puerta.
No sabía que pensar. ¿20 minutos? No había forma que supiera exactamente cuándo iba a abrir esa hoja. Miró la hora. Eran las 8:12. Suspiró, dejando el cartón en la mesa. Se limitó a terminar el desayuno, acompañado del diario, distrayéndose en el mismo. Ni bien terminó, dejó el diario sobre la mesa y se encargó de lavar lo que había usado.
—¿Rocío?
—¡En la pieza! —le respondió su hija. Carlos caminó hacia su habitación.
—Rocío, no te olvidés que hoy vamos a cenar en la casa de tus abuelos. ¿Tenés todo listo?
—Ay, sí, papá, lo tengo listo desde hace como una semana. Andá, quedate tranquilo.
—Bueno, bueno. Luego veo qué tiene Estela. —El investigador suspiró, tomando curso hacia la televisión.
Tenía planeado ver por un rato, y capaz luego irse a comprar algo para almorzar. Sabía que tenía que comprar jabón, detergente y café. Lo demás lo vería una vez allá. Miró la hora. 8:31.
—¿20 minutos? Chistoso… —dijo agarrando el control de la televisión, petrificándose al escuchar el timbre de su casa. Vio la hora nuevamente. 8:32.
Carlos, como pudo, dejó el control en el sillón y se levantó. "Capaz… es Estela" quiso tranquilizarse. Con paso seguro y algo temeroso, se llevó hacia la puerta principal. Tenso, agarró las llaves de la puerta, accionando el mecanismo. Aún más tenso, agarró el picaporte, dejándolo caer lentamente. La puerta se abrió.
—Buenas buenas. —lo recibió una voz conocida. Sus músculos se relajaron, su boca dejó escapar un suspiro— Uh, jodeme que no firmé la tarjetita. Perdón por el susto.
—¿Yo, cagado? Nunca. Dale, vení, pasá, ciego. —El propietario se hizo a un lado, dejando pasar a un hombre caucásico, el cual portaba unos anteojos de sol y un ropaje que no le hacía memoria a Carlos— ¿Qué te contás, Andrey?
—Uh, 'cuchalo a Capitán Garfio. —exclamó al escuchar la burla, pasando adentro— No, nada, estaba yendo a la casa de mis viejos para pasar la navidad con ellos. Me acordé que estabas de paso, y decidí traerte un regalito.
El uniformado le mostró una bolsa de cartón, la cual el lisiado falló en ver. Dejó la bolsa en la mesa del comedor, abriéndola y mostrando su interior. Primero sacó un champagne que, por su etiqueta, gritaba que no fue nada barato.
—¡No, jodeme! —exclamó el propietario de la casa, recibiendo el regalo, analizándolo— ¿Cuánto te dolió? —levanto la mirada, viendo a su amigo.
—No culiado, no importa. Y yo que sé, pensé en darme un lujito. Tengo otro, pero ese me lo dejo para mí. —soltó una risa, para rebuscar nuevamente en la bolsa. Sacó otro contenedor más pequeño— Este es más personal.
—¿Vino? —preguntó recibiendo el recipiente.
—No cualquier vino. No podría ni describirte la forma en que lo hice. Digamos que tuve… ayuda. —se señaló sus anteojos, dando a entender que su acompañante no físico lo había ayudado.
—Uh, entonces debe pegar durísimo esto. Vení, sentate, tomemos un trago. —El invitado le dio un vistazo a su reloj de mano.
—Bueno, tengo tiempo.
Stidav se sentó en la mesa, mientras que Carlos buscaba unos vasos, uniéndosele poco después. Abrió la botella y les sirvió a ambos, para taparla y dejarla a un lado.
—Che, te tengo algunas preguntas. Primero que todo, ¿Y ese uniforme? Parece milico. —Andrey se sacó el vaso de la boca, algo sorprendido.
—¡Uy! Me olvidé de sacármelo. Me agarraste, culiado. Sí, es de milico. ¿Sabés todos esos rumores de que anduve en el ejército? —hizo una pequeña pausa, Carlos mirándolo expectante— Seh, ni te lo vas a creer.
—Nah, me estás jodiendo. Pensé que eran rumores nomás. Aunque tiene sentido que andés en esa cosa de tácticas militares. Me sorprende que no seás agente… Che, pero, si no sos más milico, ¿qué haces con la ropa puesta todavía?
—Y, yo que sé. Los registros nunca me dieron de jubilado. Tipo, legalmente soy militar. Puedo ir a las bases y todo. Está copado, no sabés los tours que me doy. A veces doy ordenes pelotudas como que cambien de lugar el tarro de la basura y lo hacen. —ambos soltaron una carcajada.
—Pero, no laburás de milico, ¿no? Sería un montón de tiempo, no darías abasto.
—Eh, sí y no. Ya te explico. Aunque si tengo una anécdota re graciosa. —Se tomó un largo trago, vaciando el pequeño vaso— Una vez si me agarraron para una conferencia de yo que sé; algo tipo motivador. Parece que fui tan bueno que varios cadetes e incluso un oficial quebraron en llanto. Aunque capaz el oficial me lo imaginé.
Carlos dejó el vaso en la mesa, escuchando la anécdota, sin poder creerlo.
—Nah, vos me estás jodiendo.
—¡Te digo que es verdad! Estuvo joya. Di una re conferencia. Capaz y comience a hacer algunas en el Sitio, ¿qué decis?
—Mirá loco, nomás atendería yo y para pedirte plata. ¿Y cómo es eso de que aún laburas?
—Nah, tipo, cuando me fui todavía tenía una misión; una más tipo vigilancia, viste, de esas que nunca se cierran. Pero como no me registraron, no pusieron nadie más a cargo, y sigo haciéndolo. Pero no es nada, 1 vez al mes pasa algo.
—Mirá, ni sabía. ¿Y vigilas a alguien, o…? —Preguntó el propietario, entre sorbos de vino.
—No, no. Es entregar información sobre un lugar. Es un edificio abandonado hace bocha que servía de centro de operaciones para un grupo medio terrorista. Antes estaba re activo, pero apenas pasa un vagabundo por ahí ahora.
—Uh, me parece que te agarraste a vos mismo yendo. —Ambos soltaron una carcajada.— Che, y otra pregunta. —Carlos se tomó un sorbo del vino— ¿Cómo poronga pusiste el papelito ese en el diario? Además de que llegaste re puntual, ¿Qué onda?
—Y bueno, te dije que no podía comunicarme de ninguna otra forma. Puse el papel ahí antes de que te lo entregasen. —tomó un sorbo, despreocupado—
—¡¿Qué?! ¿Estuviste por acá más temprano? Me hubieses despertado…
—Eh, sí y no. Sería difícil de explicar sin romper varias reglas. Es algo que, bueno, me beneficio aún siendo militar. Para contártelo necesitaría unos cuantos días, y suerte con que no me olvide. —Soltó una risilla, mirando su reloj de mano, soltando el vaso suavemente sobre la mesa.— Se me está haciendo tarde, cabeza de salame. Me voy yendo.
—Eh, pará, pará, no te vas sin darte algo. —Carlos se paró algo apresurado de la silla.
—No, no no. —Le hizo un ademán con sus manos, haciendo que se detuviera— Ya me alcanzarás algo más tarde, no hay problema. El vino lo tenía hace mucho ya, y el champagne lo traje ya que estaba.
Carlos se le quedó mirando a su compañero, soltando un suspiro.
—Está bien, si insistís. —dijo tomando curso hacia la salida.
—Por cierto, este vino es distinto. Capaz te de efecto en algunas horas. Pueden ser 2, 4… O incluso 8. Ya verás vos. Capaz te sientas un poco mareado para empezar, y luego o palmás por un rato o tenés la mejor noche de tu vida. Te advierto que los síntomas varían. —le comentó mientras caminaba hacia la salida.
—Ja, yo, palmarla. 'Tas loco vos. A mi no me va a hacer nada, tranquilo. —le respondió con una sonrisa divertida, mientras le habría la puerta.
—Nos vemos Carlos. Feliz navidad, y gracias por el rato. Saludos a tus hijas, eh —Le dijo palmeando el hombro
—Feliz navidad, cabeza de tacho. —El militar se dio la media vuelta, para retirarse de la casa, en dirección a su auto.
Carlos cerró la puerta, suspirando. Tremendo susto le había metido Stidav. Pudo oir el arranque del motor, seguido del automóvil alejándose de la residencia. Se acercó al vino que le había dado. Era un vino casero; tenía una etiqueta toda blanca, la cual llamaba: "Bona Tempora". Se quedó algo confuso, pensando en qué significaba. Podía suponer un abanico de posibilidades, pero no sabría hasta preguntarle a su creador. Por curiosidad, lo dio vuelta, encontrando otra inscripción escrita con una letra más chiquita, la cual no tuvo tiempo de leer debido al inconfundible ruido de las llaves girando y la puerta abriéndose.
—Oh, ¡Hola pá! —Se anunció su hija, entrando a la casa con una bolsa de papel cartón.
—Oh, Estela, hola. —Dejó el vino en la mesa, ignorando la etiqueta, aproximándose a ella— ¿Dónde has estado?
—Oh, nada, comprándome un regalito de navidad. —comentó la menor, mostrándole con emoción la bolsa, para sacar de adentro una bella cartera— ¿Qué te parece?
—Eh, está linda, te queda bien. —Dijo sin la menor idea, solo feliz de que se hubiese comprado algo que le gustase.
—Se la voy a mostrar a Rocío, ¡le va a encantar! ¿Y esos vasos?
—Oh, estoy seguro que le va a gustar. Oh, no, nada, vino Andrey. —Respondió agarrando los vasos— Yo voy a ver qué comemos. —No pudo terminar su frase, que su hija ya había desaparecido. Soltó un suspiro, guardando las bebidas en la heladera.
Carlos analizó rápidamente los contenidos de la heladera, cerrándola luego de unos minutos. Iba a tener que salir al supermercado. Cerró la heladera, agarrándose repentinamente de la mesa, habiéndose mareado. Una vez se sintió mejor les avisó, con un grito, a sus hijas que se iba al supermercado. Podía sentir que algo estaba raro, pero no podía explicar exactamente qué. Agarró las llaves de casa y marchó hacia el supermercado, comprando lo dispensable para almorzar. El trayecto se le hizo más corto de lo que esperaba; y la cola se movía velozmente. Algo aún andaba extraño, pero agradecía el corto trámite. La vuelta a casa se le hizo aún más corta.
Una vez en su casa, comenzó a preparar la comida. El preparado se le hizo… extrañamente corto. Ya comenzaba a sospechar algo. Miró atentamente el reloj del microondas. No pudo encontrar nada para afirmar su teoría, pero su sospecha solo se agrandó. "¿Qué poronga me hizo tomar Stidav?" Se preguntó mientras llamaba a sus hijas a almorzar.
Minutos luego de que se sentasen y Carlos les sirviese, tomó la palabra:
—Che, Estela, ¿tenés listo lo de hoy?
—¿Lo de hoy? —Lo miró algo intrigada— ¡Ah, sí! Sí, sí, Rocío me ayudó a elegir. Voy a llevar la cartera nueva. —Agregó felizmente.
—Ya vas a ver, no vas a poder creerlo. —agregó Rocío.
—Si ustedes dicen, yo les creo…
Carlos se comenzaba a poner nervioso. El habla de sus hijas parecía… acelerado en cierta parte. No podía comprender exactamente qué pasaba, pero algo andaba mal. Pudo recordar las palabras de Stidav sobre su "ayudante". Capaz lo que se venía iba a ser digno de los cielos. O eso pensó, imitando en su mente la voz del doctor.
—Más les vale haberme comprado algo para navidad, eh. —amenazó chistosamente a sus hijas, con una sonrisa.
—Te vamos a tener que dejar en la duda, sino no sería sorpresa. —respondió Rocío con una sonrisa por igual.
Antes de que se pudiera dar cuenta, se encontraba finalizando su almuerzo. Miró su plato, algo incrédulo. Soltó un suspiro, levantándose
—Dejá, papá, ya levantamos nosotros. Vos andá a relajarte un rato. —le tomó Rocío de su hombro.
—Está bien. —asintió Carlos, grato de un peso menos en su día a día— Iré a ver tele.
—Dale, dale, yo ya lavo los platos. No, no, eso guardalo en la heladera —le dio instrucciones a su hermana.
El resto de la conversación se escapó de los oídos del padre, el cual se encontraba camino al sofá. Prendió la televisión y se sentó cómodamente, buscando algo para entretenerse. Se comenzó a sentir mareado, no pudiendo centrar su mirada en su medio de entretenimiento. "¿Estoy borracho? Apenas tomé…" Se preguntó sin poder creerlo realmente. Extendió su mano hacia su rostro, intentando fijar su mirada en ella. Recién luego de un minuto pudo. Miró nuevamente a la televisión. El mareo se había ido, reemplazado por una incesante mirada clavada en él, sin procedente visible. Buscaba aquél observador, sin éxito alguno. Pero a cambio, sus ojos comenzaban a traicionarlo, queriendo cerrarse bajo el peso del cansancio, cansancio que no sentía.
Y finalmente se rindió ante aquél peso, con el control del televisor en su mano. Su observante esbozó una sonrisa de una boca que no poseía. Silenciosamente, desapareció así como llegó, en un instante, yendo nuevamente a su huésped.
Carlos soltó un grito algo ahogado. Su sueño había sido lejos de placentero. Tenía aún el control del televisor en su mano, más el televisor había sido apagado. Miró la hora. Eran las 6 de la tarde. Dejó el control en una mesa adyacente, para levantarse e ir al comedor. Se encontró a sus hijas terminando de merendar.
—Buenas noches… —saludó Rocío, burlesca.
—Más vale que me hayan dejado algo. —ignoró la burla de su hija, preparándose su merienda— tienen todo listo? Termino de merendar y partimos.
Se sentó en la mesa, dispuesto a merendar.
—¿Quién quiere manejar? —emocionadas, ambas alzaron sus manos, llenando las orejas de su padre con gritos, intentando llegar a ser elegidas. Carlos las contempló por unos segundos— Bueno, bueno, está bien. Que una maneje de ida, y la otra de vuelta. ¿Les parece bien?
—Pero, ¿Quién va primero? —preguntó Estela, mirando a su hermana.
—Ah, no, eso ya lo verán ustedes. Ya son grandes, y estoy merendando. Por cierto, Andrey pasó y nos dejó un champagne. No se olviden de llevarlo.
Ambas asintieron. Luego de unos minutos, se decidieron. Rocío manejaría de ida, y Estela de vuelta. Carlos aprobó la idea, sin poder evitar esbozar una sonrisa. La merienda se le hizo igual de corta que todas las demás actividades de ese día. Fue cuestión de tiempo para que estuviese cargando su bolso en el maletero del auto.
—¿Taxi? —dijo burlesca Rocío, saliendo de la casa, acompañada de Estela.
Sus hijas no les habían mentido; ambas se veían deslumbrantes, incluso más que en sus graduaciones. Se sentía tan orgulloso de ellas, tan feliz por quienes eran. No podía esconder su sonrisa.
—No, no, ningún taxi. El taxi es para mí. —no pudo evitar soltar una risa, terminando de cargar las cosas con ayuda de sus hijas.
Antes de poder procesarlo, se encontraba en el asiento del acompañante, alejándose de su hogar. Vivía a cierta distancia de sus padres. No recordaba exactamente la distancia en kilómetros, pero sabía que tardaba 2 horas en llegar. Tuvieron unos minutos de charla, centrándose en algunas cosas que habían hecho los padres de Carlos durante el año, todo en buena fe. Carlos no podía dejar aquél sentimiento de felicidad y melancolía.
Aprovechando un momento de silencio una vez agarraron la ruta, cerró lentamente sus ojos, entrando en un profundo sueño; las voces de sus hijas lentamente alejándose de sus oídos, dejándolo en una paz y tranquilidad que no esperaba encontrar en el auto.
Sus ojos fueron bienvenidos con una hermosa puesta de sol, a derechas de él. Se quedó observándola algo nostálgico; su nostalgia arrebatada por momentos por las casas que comenzaban a aparecer, indicando el comienzo de una nueva ciudad. Cerró los ojos unos momentos, recordando algunos bellos momentos, momento que no duró mucho debido a una grata interrupción, una que no pensaba que iba a escuchar nuevamente.
—Eu, ya casi llegamos, no te duermas.
Carpincci giró su cabeza, sorprendido por aquella voz. Una voz que no había escuchado en años. Apenas podía creerlo; su rostro palideciendo levemente; la órbita de sus ojos perdida, intentando concentrarse en el conductor.
—¿Qué pasa? Te ves como si estuvieses viendo un fantasma. —la locutora, sacando su mano derecha del manubrio, puso su mano en la frente del investigador, sosteniéndola por unos segundos, para bajar a la mejilla ajena. Podía sentir aquella calidez que tanto había intentado olvidar— No, estás bien —lo miraba de reojo, para centrar su vista en la carretera, su mano volviendo al volante.
Las palabras querían salir, pero su boca no quería moverse. Quería hablarle, pero sus cuerdas vocales se habían endurecido. Finalmente, juntando coraje, pudo soltarlo.
—S… ¿Sofia? —No podía creerlo. No quería creerlo.
—¿Sí, cariño? —Pero debía creerlo.
—No… no, nada… —despegó su mirada de la conductora, centrándose en el parabrisas, para luego llevarla a sus manos.
¿Sus manos? Sus manos. Movió su mano izquierda, como siempre. Movió la derecha, algo incrédulo. Movió su brazo derecho, para mirarla a su acompañante, quien lo observaba con una sonrisa, bastante divertida. La observó a ella profundamente por unos segundos, para volver la mirada a la calle. Podía ver como giraba de vez en cuando. Conocía ese camino. Se dio vuelta, viendo en la parte de atrás del auto a sus dos hijas, tal cual como se habían subido.
—¿Pasa algo, pa? —preguntó Rocío, mirándolo algo preocupada.
—N… No, no. Solo tuve un sueño raro. —tardó unos segundos en contestar, mintiendo para no preocuparlos. Volvió su mirada al frente.
¿Había tenido un mal sueño? ¿Siempre fue así? ¿O estaba soñando? Se pellizcó suavemente su brazo izquierdo. Definitivamente, no era un sueño. Tomó aire, intentando asimilar la situación. Un pensamiento cruzó su mente, dándose vuelta, mirando a sus hijas.
—Che, subieron el champagne, ¿no?
—Si, pa, está en el baúl. También pusimos un vino que había al lado. —Respondió Estela, quien había guardado la bebida.
—¿El de etiqueta blanca? —Preguntó algo molesto. Su pregunta fue confirmada por Estela— Bueno, no importa. Ese era para dejarlo. Lo dejamos en el baúl y lo llevamos de vuelta a casa. —tranquilizó la equivocación, acomodándose en el asiento. Sus dudas se iban a aclarar.
—Bueno… Vayan sacando las cosas… —comentó su esposa, estacionando a un lado de la calle, en frente de una casa muy familiar para Carlos— Una pena que mis papás no pudieron venir
Habían llegado, finalmente, a la casa de sus padres. Le había costado darse cuenta, pero la velocidad de su entorno había vuelto a la habitual. Agarró cariñosamente la mano de su esposa, intentando contener sus lágrimas que querían escaparse. La miró unos segundos, esbozando una sonrisa, para soltar a su amada.
Se bajó del auto, intentando acostumbrase a su mano derecha nuevamente. Nada parecía real, pero era real. Caminó hasta la parte trasera del móvil, abriendo el maletero, sorprendido por el familiar sonido del abrir de la puerta principal; accionada por su padre.
—¿Quién les dijo que vinieran? —Preguntó en un tono burlesco, con una amplia sonrisa.
Carlos agarró dos de las valijas que habían. Había una extra que no recordaba haber puesto. Dedujo que era de su esposa, quitándole importancia al asunto. Al ver la puerta, pudo ver a su padre saludando a Sofía, ambos alegres.
—Buenas tardes, bolsa de huesos. —saludó a su progenitor, dejando un bolso en el piso, para saludar a su padre estrechándose las manos.
—¿Tardes? Madrugada ya. ¿Todo bien? —transformó el saludo en un abrazo, el cual Carlos correspondió sin queja— Pasen, Josefina está en la cocina cocinando. —El mayor no podía contener su sonrisa, alegre de la compañía navideña.
Carlos se desprendió del abrazo, contagiado de la sonrisa de su padre. Entró a la vivienda, escuchando como sus hijas saludaban por igual. Reposó los bolsos al costado de la entrada, como solía hacer, para dirigirse hacia la cocina.
—¡Carlitos! ¡Ah, hijo mío! —exclamó, dejando los utensilios de inmediato, yendo a abrazar a su hijo cariñosamente.
—Hola, má. —aceptó el abrazo, nuevamente, sin quejas— ¿Todo bien?
—Ay, Carlitos. Sí, todo bien, todo bien. Tu papá sabe como cuidar a una anciana. —ambos soltaron una risa, separándose del abrazo— les dejamos la pieza grande para vos y Sofi, que las chicas se acomoden en la otra. Ay, que gusto verte, hijo. Andá, andá, acomodate. Ya termino de cocinar yo. —hizo un ademán antes de ser ofrecida cualquier tipo de ayuda, volviendo a la cocina.
—Bueno ma, pero cualquier cosa nos avisás. Voy a bajar las demás cosas. —se retiró de la cocina. Su madre nunca cambiaba. Salió a la calle, cruzándose a Sofía, donde sus hijas se encontraban cerrando el maletero.
—Ya está pa, no queda nada.
—¿El champagne?
—Lo tiene mamá, preguntale a ella.
Volvió a entrar, adentrándose a la cocina, donde su esposa se encontraba saludando a su suegra.
—Sofi, ¿Vos tenés el champagne? —la mencionada se le acercó.
—Sí, lo puse en la heladera. —bajó el tono de su voz— también bajé el vino. Se va a echar a perder si lo dejamos ahí. Lo escondí.
Carlos contempló por segundos su decisión. Pero tenía razón, aún hacía calor, y no era capaz de decirle a Andrey que le estropeó el vino.
—Bueno, está bien. Me voy a acomodar la pieza. —plantó un beso en el cachete ajeno, el cual fue recibido con una sonrisa.
—¡Luego poné la mesa, hijo! —le exclamó su madre, a lo que le respondió con un "Sí, ma". Algunas cosas no cambiaban.
Se acomodó tranquilamente en una de las habitaciones. Su padre le había indicado a Rocío y Estela donde dormirían, así que no tenía que preocuparse por equivocaciones. Luego de dejar los bolsos de él y Sofía, además de otras cosas, se dirigió hacia a la galería, donde se encontraba su papá.
—Vení, ayudame a armar la mesa. —le pidió Jorge.
Junto a su padre, y al final, Estela, armaron y pusieron la mesa; dejándola digna de que viniese Mirtha Legrand. Volvió a recordar que, hasta hace unas horas, su vida era totalmente diferente. Una lágrima se le escapó, observando a su amada. Aún le costaba creer que estuviese allí, en carne y hueso. Pero no se quejaba. No sabía bien a quién agradecer, pero le agradecería por toda su vida, incluso si capaz solo fuese esa noche.
Las 9 se hicieron las 10. Las 10, se hizo la comida. Y la comida se sirvió; Carlos y Sofía ayudando en la cocina; Estela y Rocío escuchando las anécdotas de Jorge, quienes se encontraban ya sentados en la mesa, esperando a los demás. Una vez que se sirvió todo, Carlos llamó aparte a su amada.
—Sofía, ¿Dónde dejaste el vino? Después quiero fijarme algo.
—Ah, no, lo dejé en nuestra pieza. Creo que está al costado de la mesita de luz. Después fijate.
Le agradeció, sin antes darle un abrazo. Sofía no sabía a qué venía, pero correspondió sin chistar. A los minutos, se encontraban en la mesa, sirviendo las variadas comidas que había hecho su madre. Antes de cenar, Carlos se levantó de su asiento, tomando su copa en mano.
—Antes de que comencemos a comer, me gustaría dar algunas palabras. —se acomodó la corbata, algo nervioso. Realmente no sabía qué iba a decir— Me gustaría agradecer a mi mamá, que siempre está con algo en el horno, y a mi papá, que me inculcó la pasión al futbol. También a mi esposa, que… que siempre… —sus ojos comenzaban a traicionarle, amenazando en estallar en lágrimas— que siempre está al lado mío. Y a mis dos queridas hijas, que tanto me enorgullecen. No quiero que esta sea otra navidad más. Quiero que sea una que todos recordemos, aunque sea por estas palabras nomás. Gracias a todos, no saben cuánto los quiero. —se quedó mudo unos pocos segundos, llevándose el puño a la boca, las lágrimas intentando salir su prisión— Incluso si no estamos siempre juntos, si discutimos, o algo nos parece mal del otro. Los quiero a todos, ¡y feliz navidad carajo!
Su pequeño discurso fue recibido por vivos aplausos, algunos gritillos e incluso llantos. Su esposa se levantó, dándole un abrazo como nunca, al que lentamente se le unieron los demás. Los minutos pasaron, las lágrimas se derramaron, los comensales se sentaron, y finalmente, comenzaron a comer. Carlos no podía parar de sonreír, alegre de aquella noche que había podido lograr. No pasó mucho para que su padre, como siempre, comenzara a relatar sus anécdotas, siempre con una nueva bajo la manga. Los chistes de Carlos no faltaron, además de las respuestas desafiantes de Rocío. Todo era tan igual, pero tan diferente, tan perfecto. Carlos le echó el ojo a Sofía, quien había atrapado mirándolo por igual. Ambos juntaron sus manos, sonriéndose al otro.
La cena se terminó, y los que no se encontraban en la mesa se encontraban levantando los platos. Josefina les había mencionado que había un postre, pero que lo serviría una vez fuese navidad, de "regalo de navidad" para todos.
Estela y Rocío se encontraban apartado de sus parientes, en el patio, con sus celulares. Los otros 4 se encontraban en una discusión apasionante sobre la carrera de Carlos, quien, sin su saber, aún se encontraba en la industria del futbol. Al parecer, muchas cosas se habían omitido o salido diferente. Pero eso significaba que no habría conocido a Andrey. Entonces, ¿Cómo era el desenlace del vino aún existiendo? Todas esas preguntas se le desvanecieron ante un comentario de su padre, al que respondió con un chiste.
Ya eran cerca de las 12. Carpincci se encontraba en su habitación, leyendo la etiqueta del vino, esbozando una sonrisa. Escuchó unos pasos diferentes, unos que ya había escuchado aquél día.
—Estoy seguro que tenés un montón de preguntas. Como qué hago en la casa de tus papás, qué hago aún full de militar casi en navidad, qué fue de la Fundación para vos, entre otras cosas. —el militar se hizo presente en la habitación. Carlos lo miró algo sorprendido— Supongo que ya leíste la etiqueta. No miente.
Pero era verdad. Carlos intentaba responder aquellas preguntas, pero no les encontraba respuesta. Stidav se quitó los anteojos de sol, característicos de él, para lavarlos con un pequeño pañuelo. Para sorpresa de Carlos, mantenía los ojos cerrados en el proceso.
—Las primeras 2 te las dejo a tu imaginación. Un paseíto, capaz. ¿La Fundación? Nunca te cruzaste con ella. Nos encontramos una vez en un bar, y de ahí nos conocemos. —se colocó sus anteojos, de los cuales se desprendió un brillo que cesó de inmediato— O puede no ser la verdad. ¿Tu carrera? No, hermano. Fenomenal. Estás tan bien que te jubilaste del futbol, y de vez en cuando salís en la tele. Pero todo esto no se trata de mí, de exponer mi historia. Se trata de vos. —le mostró su reloj de mano— andá, ya casi son las 12. Nos vemos en el Sitio.
Carlos lo escuchó, de pie, incrédulo. Parecía estar en otra línea, o algo así. Pero todo aquella información capaz le ayudase a responder algunas preguntas, ya sea de él o de sus pares. Antes de que el militar se fuese, le dio un abrazo.
—Feliz navidad. Inolvidable, de seguro.
—Inolvidable. Feliz navidad, Stidav, y gracias. —afirmó Carlos. Stidav dejó salir una pequeña sonrisa, para salir de la habitación.
Carlos salió unos segundos después, pero no había rastro alguno de Stidav. Pero eso no importaba. Faltaba muy poco para navidad, y quería pasarla con su familia. Se dirigió a la galería, donde todos estaban congregados en la mesa; su madre sirviendo un postre que no podía nombrar, avisando de no tocarlo hasta que fuese 25. Carlos se unió a Sofía, abrazándola del hombro. Los segundos parecían horas. Los minutos, eternos. La navidad, a la vuelta de la esquina. Y la navidad llegó. Lo supieron por las sirenas de los bomberos y los incontables fuegos artificiales en el cielo, iluminando aquella bella noche. Sin gastar tiempo, hicieron un brindis, para saludarse uno por uno con abrazos y besos.
—Sofía, no te puedo agradecer lo suficiente por esta noche. Capaz sea otra noche para vos, pero para mí es especial. —Sin poder terminar, recibió un beso por parte de su amada, que correspondió con gusto.
Lentamente, se hizo camino hacia sus hijas, empezando con Estela.
—Estela, la estela de mi vida, me alumbrás los días… y los trajes. —ambos soltaron unas risas entre las lágrimas— Espero tengas un año espectacular, aunque todavía no sea. —le dio un beso en la mejilla, para girar a su otra hija.
—Ah, Rocío. De tal palo, tal astilla. Siempre me respondés los chistes con otros que no sabía, innovando siempre. Y siempre me apoyás en todo y me ayudás en todo. Que tengas un año menos jodido que este. —le dio igualmente un beso en su mejilla. Las abrazó a ambas, antes de rotar hacia sus padres.
—¡Ah, papá! Ya lo dije antes, pero no te puedo agradecer lo suficiente por todo lo que me enseñaste. Sobre todo el futbol. Qué sería de mi si no fuese por eso. —Le dio un abrazo cálido— Por otro año lleno de goleadas, pá.
—Mamá, nunca cambiás. —dijo, apretado entre los brazos de su madre— Nunca cambiés, ma. —devolvió el abrazo, intentando que sus lágrimas no cayesen— siempre me sostenés la espalda, y me das un empujón. Por otro año intentando ayudarte en la cocina. —ambos se rieron, gozando el abrazo.
La ronda terminó entre besos, abrazos y lágrimas, todos emocionados. Comenzaron a comer el postre, disfrutando la pirotecnia de diferentes colores. Una navidad inolvidable, obviamente. En un momento, luego de terminado el postre, Jorge se metió a la casa, sacando un petardo que violaba algunas cuantas leyes.
—Reventemos la casa. —dijo de forma chistosa, mostrándole el petardo a Carlos.
—No papá, como vas a tener eso… ¿sin avisarme? Dale, dale, en la calle, que no se entere nadie.
Y allí fueron, padre e hijo, tan viejos que parecían jóvenes. Y el petardo se hizo escuchar por toda la cuadra, llenando de risas al dúo. Entrando en la casa, se llevaron un reto de Josefina, como era debido, argumentando que "tirasen uno de menos ruido, que casi se le cae un plato".
No podía ser una mejor noche. Ya estaban todos cansados, algunos yéndose a dormir, otros terminando algunas actividades. Carlos se encontraba con Sofía, abrazándola del hombro, ambos sentados en el sofá. Lentamente cerró los ojos, planeando una pequeña siestita, advirtiéndole a su esposa que cualquier cosa le despertase. Pero quien lo despertó fue su madre.
—Hey, Carlitos, no es lugar para dormir. Te vas a romper el cuello. Andá a tu pieza, está Sofía allá.
—¿Por qué no me despertó?
—Ah, andá a saber. Dale, andá, que yo también me voy a dormir.
Y allá fueron ambos, apagando las últimas luces. Algo le decía que Sofía ya no estaba, que solo había sido un buen sueño. Pero entre la penumbra, una risilla lo recibió. Una inolvidable, de la cual se había enamorado.
Y esa fue la navidad más linda del mundo.
Para una noche inolvidable. Tomarlo acompañado de un buen sentido de nostalgia, y algo de melancolía. Síntomas varios, que se pueden dar en diferentes horas.
Pensé que te gustaría una navidad diferente, una que te haga olvidar de todo.Feliz navidad, cabeza de tacho.
todo esto es viejo lol
Ítem #: SCP-ES-XXX
Clasificación: Seguro
Procedimientos Especiales de Contención: Todo registro conocido sobre la naturaleza de SCP-ES-XXX-A debe ser encontrado, incautado y archivado. Se realizará una inspección de rutina al menos una vez por semana. No se debe amnestizar a SCP-ES-XXX-1.
Descripción: SCP-ES-XXX es un bar situado en ████ ███ ███, Córdoba, Argentina, en ██████ a la altura 2██, bajo el nombre de Jockey Club.
El interior del establecimiento se compone por una estructura de dos pisos, residiendo la parte administrativa, bodega debajo, además de una escalera para acceder al segundo piso, y un bar en la planta superior. La misma presenta contenidos comunes de un bar, funcionando normalmente como uno, a excepción de SCP-ES-XXX-A
SCP-ES-XXX-A es una puerta de madera de tala ubicada en la esquina contraria a la escalera, ubicada al lado de la barra, cerrada bajo llave. Al abrirse SCP-ES-XXX-A, se podrá acceder a un espacio el cual no se encuentra en los planos del edificio.
El interior de SCP-ES-XXX-A se ajusta al número de individuos que se encuentren dentro. El interior se compone de una sala con ventanas que suelen ir de 2 a 20, siendo tapizado por una alfombra roja con un borde de medio metro de altura hecho de madera de pino, además de un techo hecho de y un piso decorado con mármoles. La decoración y muebles varían en cada iteración, siendo su temática aquella de la de un bar. Los únicos elementos que siempre residen son una mesa redonda ubicada en el centro de la sala con sus correspondientes sillas y una mesa de billar a unos metros.
hasta acá








No edites los borradores de otros escritores sin su permiso.

