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Ítem #: SCP-ES-XXX

Clasificación del Objeto: Seguro

Procedimientos Especiales de Contención: SCP-ES-XXX está contenido en un casillero estándar para objetos de bajo riesgo, en el Sitio-35. Todas las instancias de SCP-ES-XXX-1 han sido alojadas en un ambiente controlado de 5 metros cuadrados, recreando una sabana. A este ambiente se le han implementado sistemas de alimentación automática.

Las instancias de SCP-ES-XXX-1 deben ser alimentadas dos veces al día con trozos de carne molida no superiores a los 5 gramos. La utilización de instancias de SCP-ES-XXX-1 para experimentación o alimentación de otras anomalías debe ser autorizada por un miembro del personal de Nivel 3.

Descripción: SCP-ES-XXX es un plato de cerámica con un diámetro de 20 centímetros y un grosor de 5 milímetros. El objeto está adornado con el dibujo de una carpa de circo.

Cuando un mínimo de 15 gramos de cualquier alimento1 son colocados encima del plato, estos transmutarán de forma física y psicológica a una réplica en miniatura de un león adulto (Panthera leo), de ahora en adelante designados SCP-ES-XXX-1. Si se colocan más de 15 gramos en el objeto, se creará una instancia de SCP-ES-XXX-1 por cada 15 gramos hasta que estos se hayan acabado, o ya no sean suficientes para crear otra instancia. Para que la transmutación tome lugar, SCP-ES-XXX deber salir del campo de visión de todos los seres vivos por lo menos durante 10 segundos. Las grabaciones de las transmutaciones han sido inconclusas, ya que todos los dispositivos utilizados han sufrido alguna clase de interferencia antes de poder registrar el cambio sufrido por el objeto.

Las instancias de SCP-ES-XXX-1 son anatómicamente idénticas a sus contrapartes no anómalas, con la única excepción de que todos los materiales y órganos que componen sus cuerpos adquieren una biología no euclidiana, lo que les permite funcionar correctamente a pesar de su drástica reducción de tamaño. La instancia más grande ha llegado a medir 3.5 centímetros de alto, con la más pequeña midiendo 9 milímetros.

Descubrimiento: SCP-ES-XXX fue descubierto durante un chequeo rutinario por parte de la Fundación en busca de objetos anómalos en tiendas de antigüedades. El subsecuente rastreo dio con la vivienda de Elena Herrera, la anterior propietaria de SCP-ES-XXX. La transcripción de la entrevista completa con la susodicha está disponible por solicitud.

Herrera declaró no conocer las propiedades anómalas de SCP-ES-XXX, ya que el objeto le pertenecía a su abuelo, Marcos Herrera, y había estado guardado entre sus pertenencias desde que él había muerto. La sujeto también declaró que el Sr. Marcos trabajó como mago en el circo "El Bazar de lo Fantástico de Mr. Magnífico", mencionando que SCP-ES-XXX era en un principio propiedad de "Mr. Magnífico".2

La Srta. Herrera fue capaz de proveer el diario del Sr. Marcos, el cual tenía pensado donar a una librería de viejo. Después de la entrevista, la sujeto fue amnestizada siguiendo el protocolo estándar.

Anexo ES-XXX.1: Fragmentos del diario de Marcos Herrera.

Las siguientes partes del diario de Marcos Herrera han sido seleccionadas por considerarse de importancia en relación a SCP-ES-XXX. Una transcripción del diario completo está disponible por solicitud.

12/03/1955

Desde que me uní al circo, nunca había tenido la oportunidad de verme cara a cara con Mr. Magnífico. Uno podría pensar que es de común cortesía que el jefe del circo se presente con los empleados que va contratando, pero al parecer este no es el caso. Mr. Magnífico se había mantenido en secreto desde mi llegada. Al principio, tal y como relaté en varias entradas de este diario, creí que era una persona engreída y creída. Alguien que sólo saluda a la gente que considera "de su categoría", y las pocas veces que lo vi, desde cierta distancia, por supuesto, su apariencia parecía confirmarlo a gritos. Un traje negro, con una capa y un sobrero de ala ancha, ambos del mismo color. Usaba una camisa blanca y una corbata morada, siendo esto lo único que resaltaba. Su porte era firme y elegante. Había veces que parecía un espadachín listo para atacar al menos estímulo. Su cara… bueno, su cara era de aquellas que daban a entender una gran inteligencia, pero nunca había estado lo bastante cerca como para verla a más detalle.

Pero qué cosas estoy diciendo, se me ha olvidado lo más importante: He platicado con él. Me ha mandado llamar. Las únicas veces que le había visto habían sido durante las funciones, por lo que no quise desperdiciar una oportunidad como esta e intentar conocerle mejor. Nunca creí que un simple mago como yo pudiese ser considerado "digno" de verle.

Pero… Bueno, la verdad es que no sé cómo describir nuestro encuentro, así que tan solo lo transcribiré de la manera más fiel posible a como lo recuerdo. Al entrar a su carpa, la más grande de todas, por supuesto, me recibió con una sonrisa. ¡Qué bueno que ha venido!, me dijo. Entre, entre, quería verle con mucha urgencia. Iré directo al grano. Al circo no le ha estado yendo muy bien en estas últimas semanas… Al instante me preocupé, ya que pensé que iba a ser despedido. Pero no fue así. No, no creas que es por nuestros propios talentos. Contamos con personas maravillosas entre nuestras filas, pero… la competencia ha empezado a utilizar artefactos… inusuales, por así decirlo. Cosas que superan por mucho los trucos de cualquier circense de la era moderna.

Yo me encontraba pasmado. ¿Cómo era posible que algo superara los trucos de la era moderna? ¿Es que acaso los niños ya no se sorprendían al ver a un hombre meter la cabeza en medio de la mandíbula de un león? ¿Acaso alguien paseando en monociclo por una cuerda a 10 metros de altura ya no era emocionante? No tardé mucho en comunicarle mis dudas a Mr. Magnífico, y lo que dijo me sorprendió todavía más.

Por supuesto que no. O por lo menos no todos. Verás, hay una cierta cantidad de familias que quieren… actos especiales. Cosas que desafíen la lógica. No me tienes que recordar que los magos ya ofrecen ese tipo de espectáculos. Como tú, yo empecé mi carrera siendo un mago. Pero… estos objetos no sólo desafían la lógica del espectador, sino también la del mago.

Si bien no entendí lo que Magnífico me había querido decir, no quise demostrar mi incertidumbre ante él, por lo que decidí mantener la expresión más seria que me fue posible. Sin embargo, y para la desgracia de mi honor, descubrí que me era imposible engañar a Mr. Magnífico. El me miró y sonrió. Fue un gesto muy simple, pero me dio a entender muchas cosas, más de las que siquiera escribiré en este diario.

Mire, continuó. Sé que no… quiere creer lo que le estoy diciendo, y no le culpo, yo tampoco me creería si me escuchara a mí mismo. Pero sé que hay maneras de hacer que la gente crea, y eso es lo que voy a hacer a continuación: le voy a mostrar un artefacto capaz de hacer que este circo se vuelva a levantar. Después de decir esto, Magnífico se acercó a un baúl adornado con una serie de adornos bastante excéntricos: En la parte inferior, habían una serie de tallados que representaban la mayoría de actos de circo, mientras que en la parte superior, dos elefantes de madera formaban un corazón con sus trompas. Magnífico abrió aquél baúl, y por un momento pude ver un sin fin de objetos de distintos aspectos y funciones. Magnífico tomo un plato de cerámica y me lo enseñó. Tenía estampada el dibujo de una carpa de circo.

Admire bien este objeto. Su apariencia inicial podría ser la de un plato común, pero… Y entonces, Mr. Magnífico hizo algo que jamás olvidaré. Puso un poco de azúcar en el plato, lo ocultó de mi vista por unos segundos… y cuando me lo volvió a enseñar, había un león en él. Sí, aunque parezca una locura, yo lo pude ver con mis propios ojos. Era un león. Bueno, no uno normal; esa cosa era un león del tamaño de mi dedo pulgar. Puedo jurar que no estaba ebrio. Incluso llegué a sostenerlo en mi propia mano. La pequeña fiera me mordió, y puedo enseñarle la pequeña cicatriz a quien sea que quiera verla.

Después de eso, me dejó quedarme con el plato. Me dijo que, si queríamos que el circo renaciera, debíamos incorporar este tipo de instrumentos en nuestro repertorio de trucos. Así que, a partir de mañana voy a tener que agregarlo a mi espectáculo. Voy a trabajar con leones. Sí, no es tan épico como sonaría en un principio, pero supongo que bastará para promocionarme. Mañana por la noche vendré a escribir cómo me fue ante el público. ¡El show debe continuar!

13/03/1955

¡Dios! ¡Cómo poder expresar todo lo que ocurrió utilizando simples palabras! ¡Los gritos, los aplausos, las aclamaciones! ¡Un éxito total! Me daría vergüenza admitirlo en público, pero siendo sincero, yo no tenía esperanza en que el plan de Magnífico funcionara. Es decir, cuando mi padre me enseñó mis primeros trucos de magia, su frase siempre era "el truco no es hacer verdadera magia, sino hacer que las cosas normales se sientan mágicas", y por muchos años ese siempre fue mi enfoque respecto a lo que hago. En el fondo, no creía que lo de Magnífico siguiera la esencia de lo que se supone debe hacer un mago. Esto es… verdadera magia. He estudiadlo el condenado plato por horas, y todavía no puedo explicar su funcionamiento sin tener que utilizar palabras que sólo son usadas por locos.

Como sea, no quiero desviarme mucho de lo que pasó. Estaba yo preparando mi atuendo para mi espectáculo cuando Magnífico entró a mi carpa. ¡Sí! Magnífico en persona vino a mi carpa para hablar conmigo, aunque en esta ocasión nuestra charla no fue tan larga. Para resumirlo, quería hablarme de algunas especificaciones a la hora de llevar a cabo mi acto. Iba a ser después del acto de Sandra, la contorsionista. Quería que empezara con algunos trucos de cartas y alguna que otra paloma, para terminar con el plato de los leones.

No lo olvides, Marcos. 'Los leones de Mr. Magnífico' han atraído a una gran cantidad de gente que quiere presenciar el espectáculo. La audiencia está ansiosa por ver leones del tamaño de un dedo. No puedes fallar, ¡tienes que dar lo mejor de ti! Acércate al público, deja que sostengan y acaricien a los leones. ¡Tienen que salir del circo proclamando lo que han visto! ¡Nuestros ingresos subirán hasta el cielo! ¡El cielo es nuestro límite!

Después de que se fuera, continué preparando mi acto. Me había levantado por la madrugada para poder ir a buscar unos guates de cuero al pueblo. Al fin y al cabo, no quería tener que vérmelas con otro mordisco de esas pequeñas, pero endiabladas criaturas. Ahora que lo pienso, tal vez esa esa la mejor manera de llamar a esos leones. Diablos. Después de todo, ¿quién si no el mismísimo demonio es capaz de hacer que un poco de azúcar tome la forma de un animal con vida?

Pero no es hora de reflexionar sobre eso. Después de todo, este es uno de los últimos circos que todavía siguen activos en el país, y no tendría manera de alimentar a mi familia si no fuera por Magnífico. (Si acaso ese es su verdadero nombre.)

Me terminé de ajustar el moño y salí hacia la carpa principal. Me metí tras bambalinas y me fui acercando al escenario. Todavía no era mi turno, por supuesto, pero quería tantear un poco el terreno, además de que los espectáculos que ofrecía Sandra también eran sorprendentes. La mujer se torcía de maneras que un doctor consideraría imposibles. Por un momento, incluso llegué a pensar que tal vez Magnífico tenía algo que ver con eso también, al igual que con mis leones. Sin embargo, terminé descartando la idea. Ya había visto a Sandra hacer eso desde que entré al circo, y por lo que Magnífico me contó, yo iba a ser la primera persona en probar suerte con este nuevo tipo de artilugios.

Cuando Sandra terminó, Magnífico salió a agradecerle al público y a anunciar el siguiente acto. 'Los leones de Mr. Magnífico'. En verdad que se veía entusiasmado. Ayer podría haber dicho que parecía muy demacrado, pero hoy… Magnífico se movía con elegancia, calculando milímetro por milímetro cada uno de sus movimientos. Su sola presencia podía considerarse todo un espectáculo, y parecía que a la audiencia le agradaba mucho ver ese espectáculo. Cuando por fin terminó de agradecerle a todos y cada uno de los presentes por haber venido, mi momento llegó.

A penas salí, todo el mundo me aplaudió. El carisma de Magnífico tenía ese efecto en la gente; podía hacer que todos se llenaran de emoción por lo que fuera que viniera a continuación. Tal y como él me había indicado, empecé con un par de trucos de cartas, para después continuar con el viejo acto de sacar una paloma de mi sombrero. Y de un momento a otro, había llegado el momento de los leones. Saqué el plato y se lo enseñé al público. Incluso dejé que un par de personas lo revisaran por un breve momento. Cuando le dieron el visto bueno, saqué una bolsita con un poco de azúcar, y nuevamente hice lo mismo. Inclusive incité a algunos a quela probaran y que dieran fe de que no era ningún material fuera de lo normal.

Y una vez que estuvo todo listo, realicé el acto por el que todos habían pagado. Vacié la bolsa de azúcar en el plato y lo cubrí con un trozo de tela carmesí. El público se sumió en silencio cuando escuchó el primer rugido. Y el segundo, el tercero, y el cuarto. Cuando levanté el pequeño telón, el público se quedó todavía mas pasmado al ver a los pequeños leones caminar alrededor del plato. Y cuando uno de ellos decidió volver a rugir, todo el silencio se rompió con una avalancha de aplausos y vítores. Siendo sincero, nunca había visto a un público tan alegre desde la última vez que le mostré un truco de magia a mi hijo. Parecían niños llenos de felicidad. Me volví a acercar a las mismas personas a las que les había enseñado el plato y el azúcar, y ninguna de ellas podía dar crédito a lo que veía.

Por supuesto, me he de imaginar que ellos aún creían que todo era parte de alguna especie de ilusión óptica, pero eso no quita que esta fuese la mejor ilusión óptica que hayan visto. Los aplausos no dejaron de llegar, ni siquiera cuando tuve que anunciar mi retirada. Cuando salí del escenario, Magnífico volvió a entrar para anunciar al siguiente circense. Me quedé durante un rato para ver algunas de las presentaciones subsecuentes. El acto de los payasos me resultó sumamente entretenido, a pesar de que la mayor parte se centró en pastelazos a la cara. Después de un rato, decidí regresar a mi carpa para comer y leer un rato. La siguiente presentación es mañana, y creo que voy a hacer lo mismo, por lo menos en esencia. Puede que agregue algunas palomas extras, ya veré.

Por cierto, se me olvidaba. Metí a los leones en la jaula que tenía para las palomas. Afortunadamente están entrenadas y no volarán muy lejos, aunque sus desechos me van a dar problemas. Tengo que preguntarle a Magnífico qué hacer con los leones, no puedo estar creándolos por montones sin tener un lugar dónde ponerlos.

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