Entrevistador: Dra. Urriaga
Entrevistado: Felip Aguilar i Contreras
Preámbulo: Felip Aguilar i Contreras, que para la facilitación del registro será referido como sujeto A, practicaba como monje en la Abadía de Montserrat. Esta entrevista se realizó con el fin de conocer la experiencia de SCP-ES-XXX.
INICIO DEL REGISTRO
Dra. Urriaga: Buenas tardes señor Aguilar.
Sujeto A: Bona tarda.
Dra. Urriaga: ¿Desea hablar en catalán?
Sujeto A: Disculpe, ha sido instintivo, criándome en una familia muy tradicional de las costumbres del país suelo hacerlo.
Dra. Urriaga: No se preocupe, lo que me extraña es que haya roto su voto de silencio. Según dijeron sus hermanos estaba usted decidido a mantenerlo hasta la tumba.
Sujeto A: En un principio así era, sin embargo en mi experiencia me percaté de que tenemos la palabra para utilizarla, y que negarla no hace ningún bien.
Dra. Urriaga: Precisamente querría preguntarle por esa… experiencia por la que ha pasado.
Sujeto A: Adelante hija, pregunte sin miedo.
Dra. Urriaga: Primero, ¿cómo ocurrió?
Sujeto A: Si le soy sincero no lo sé, un día me levanté, si es que puede decirse que había algún sitio del que levantarse. A partir de ahí todo es confuso, lo único que me queda son los aprendizajes que he extraído y que he decidido practicar desde que me desperté de nuevo en este cuerpo.
Dra. Urriaga: ¿Recuerda algo que pueda describirme?
Sujeto A: Apenas recuerdo algo, y lo poco que sí retengo no es describible con palabras. Es algo que la imaginación, en toda su infinidad, no sería capaz de comprender a no ser que lo haya vivido. Si es que vivir es lo que hacía en ese momento.
Dra. Urriaga: Señor, ¿se encuentra bien? Parece distraído.
Sujeto A: ¿Qué? Oh, no, estoy bien. Es solo que me pregunto si tomé la decisión correcta. Cuando me ofrecieron volver me alegré mucho, pero ahora que estoy aquí no estoy seguro de haber hecho bien.
Dra. Urriaga: ¿Quién le ofreció volver?
Sujeto A: Supongo que el término más sencillo para describirlo sería Dios, pero…
Dra. Urriaga: (Interrumpiendo) Disculpe, ¿Dios?
Sujeto A: En efecto, pero como digo ese es un término muy simple para describirlo, o describirlos.
Dra. Urriaga: ¿A qué se refiere?
Sujeto A: Quizás he exagerado, más bien serían ángeles.
Dra. Urriaga: ¿Podría explicarme qué quiere decir?
Sujeto A: Primero debería explicarle dónde estuve, ¿No cree?
Dra. Urriaga: Supongo que sí. Proceda, pues.
Sujeto A: Haré un esfuerzo por explicarle, pero como le he dicho es algo que escapa a la comprensión humana, es algo indescriptible. No es un lugar físico, pero tampoco etéreo. Es un lugar donde los cuerpos son algo banal e innecesario. Los conceptos como el bien y el mal, el masculino y el femenino, son extremadamente simples y repudiados, allí no existen diferencias ni conflictos. Las lenguas son inexistentes, sin embargo la palabra es crucial para entenderse. También los conceptos de espacio y tiempo se diluyen hasta ser prácticamente inexistentes. En muchos aspectos podría considerarse el paraíso, un Edén en el que todos viviríamos en paz con nuestro vecino, sin problemas, por el resto de la eternidad.
Dra. Urriaga: Parece algo hermoso, ¿Por qué no se quedó allí?
Sujeto A: Al principio lo era, pero con el tiempo esa paz eterna se hizo aburrida, incluso intolerable. Pero no era capaz de iniciar un conflicto, nadie lo era. En ese momento me ofrecieron volver, me advirtieron de que si decidía recuperar mi forma mortal no sería capaz de volver, que estaría condenado a pasar la eternidad en este mundo, sin posibilidad de escape en ninguna de mis vidas, pasadas o futuras.
Dra. Urriaga: ¿Habla usted de la reencarnación?
Sujeto A: Quizás, cuando me dijeron que podía volver estuve ofuscado, no presté atención a nada de lo que se me decía. Pero ahora que estoy aquí, que he visto lo que ha ocurrido con el mundo en todo el tiempo que he estado ausente, me pregunto si hice lo correcto, si debí abandonar aquel Edén.
Dra. Urriaga: Según me lo ha descrito usted era algo aburrido, no sé si me gustaría pasar la eternidad en paz. ¿Sabe?, mi abuelo solía decir que el sentido de la vida era luchar día a día, entre todos, para hacer del mundo un lugar mejor. Quizás, sin esa lucha, nos sintamos vacíos, sin un propósito. Quizás todos estemos condenados a no ver el Edén jamás.
Sujeto A: Su abuelo era un hombre sabio, y tenía razón. Quizás por eso Dios creó el fruto del conocimiento, siempre se ha dicho que fue la serpiente quién tentó a Adán y Eva a tomarlo, pero, ¿No sería más correcto decir que fue el propio Dios quién tentó a la humanidad por haberlo creado?
Dra. Urriaga: Yo no estoy tan versada en los textos Bíblicos, pero me parece un acercamiento interesante. Quizás Dios quería que no viésemos el paraíso, quizás se percató de que el humano no estaba hecho para vivir la eternidad en paz.
Sujeto A: Quizás, algún día, seamos capaces de crear nuestro propio paraíso en la tierra, y dejemos de buscarlo más allá, donde no tenemos control sobre lo que ocurre.
Dra. Urriaga: Bien, ahora que ya me ha explicado dónde estuvo, creo que podemos proseguir con… "Dios".
Sujeto A: Como le he dicho ese término quizás sea algo exagerado.
Dra. Urriaga: Está bien, esos "Ángeles" pues.
Sujeto A: Es algo complicado de entender.
Dra. Urriaga: Intente que lo comprenda por favor.
Sujeto A: Básicamente controlaban quiénes podían entrar o salir del lugar.
Dra. Urriaga: ¿Eso quiere decir que había más gente?
Sujeto A: ¿Gente? No creo que ese sea el termino correcto para definir. Ciertamente fueron personas, pero ahora eran algo superior, del mismo modo que yo. Habíamos transcendido los conceptos terrenales de la vida y la muerte, del género, de la raza y de existir tal y como lo conocemos.
Dra. Urriaga: No le sigo, ¿podría relacionarlo con un concepto más terrenal?
Sujeto A: Supongo que se nos podría definir como almas, pero como ya le he dicho nada de lo que allí sucedía es descriptible con conceptos terrenales.
Dra. Urriaga: Conque eran almas, ¿Espíritus?
Sujeto A: Éramos conciencias, sí, eso es, conciencias sin cuerpo.
Dra. Urriaga: ¿Y cuántos había?
Sujeto A: Creo recordar que había unos pocos miles.
Dra. Urriaga: ¿Miles? Eso no es posible, solo hay 52 instancias de casos como el suyo.
Sujeto A: ¿Casos como el mío?
Dra. Urriaga: Me refiero a gente en un estado sin consciencia.
Sujeto A: ¿A qué se refiere?
Dra. Urriaga: Usted ha dicho que eran conciencias sin cuerpo, pues bien, mientras usted estaba en aquel lugar su cuerpo seguía vivo.
Sujeto A: No la sigo.
Dra. Urriaga: En términos básicos estaba vivo, era capaz de respirar, dormir, comer y excretar.
Sujeto A: ¿Y dice que hay otras 52 personas así? Ah, ¿Son aquellos que estaban dormidos cuando yo desperté de nuevo?
Dra. Urriaga: En efecto.
Sujeto A: Curioso, muy curioso…
Dra. Urriaga: Disculpe pero, ¿qué es curioso?
Sujeto A: Nuestra visión de la vida. Para usted estar vivo significa respirar, comer y todas esas cosas. Sin embargo para mi vivir es mucho más.
Dra. Urriaga: ¿A qué se refiere?
Sujeto A: ¿Es acaso vivir el simple hecho de respirar? O, como dijo descartes, ¿pensar nos hace existir?
Dra. Urriaga: Si eso fuese cierto usted habría estado vivo durante su experiencia, pero por la forma en la que habla de ella no parece convencido.
Sujeto A: Sinceramente, creo que el hecho de pensar es crucial a la hora de existir, ¿pero el no tener deseos o apegos terrenales te hace disfrutar de esa existencia? ¿Somos simples almas atrapadas en un cuerpo hasta que pasamos a mejor vida? ¿O es el cuerpo fundamental para experimentar los placeres de la vida?
Dra. Urriaga: Eso sí que es curioso.
Sujeto A: ¿Por qué?
Dra. Urriaga: Porque para darse cuenta de eso rechazó durante años esos mismos deseos que ahora parece abrazar. Según dijeron sus hermanos era usted muy devoto, se había prohibido a sí mismo el sentir algo que no fuese la propia fe.
Sujeto A: Dicen que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.
Dra. Urriaga: Pero usted ya lo había perdido en la Abadía, al no permitirse ningún deseo.
Sujeto A: ¿En la Abadía? No, no. En la Abadía elegí no desear nada, pero siempre tuve abierta la puerta a abandonar. Fue mi determinación la que me hizo dedicar mi vida al estudio de la fe.
Dra. Urriaga: Dedicar toda una vida a la búsqueda de respuestas sobre cuál es el sentido de la vida… Para que la respuesta haya estado delante de usted todo el tiempo y usted, creyendo que no era la correcta, la negase cada vez, es irónico, ¿no le parece?
Sujeto A: Supongo que tiene su gracia, sí. Además, ya soy mayor. No lo suficiente como para que la parca me visite aún pero si como para notar el peso de la edad. Puede que haya gastado mi vida en busca de respuestas para que, como usted dice, siempre las haya tenido delante de mi.
Dra. Urriaga: No sea duro consigo mismo, ahora tiene las respuestas que buscaba. Y si bien es mayor, no es un anciano, aún puede disfrutar de la vida durante bastante tiempo.
Sujeto A: Supongo que podría hacerlo, por cierto respecto a eso…
Dra. Arriaga: ¿Sí?
Sujeto A: Me han informado de qué es este lugar, así que, ¿Podría pedirle un favor?
Dra. Urriaga: Por supuesto, pero no le prometo nada.
Sujeto A: Me gustaría poder vivir en estas instalaciones, creo que tras lo que he vivido no podría volver a la sociedad. Además de que según me han dicho he estado desaparecido durante ██ años.
Dra. Urriaga: Supongo que le permitirán quedarse, siempre y cuando no intervenga en las actividades de la Fundación.
Sujeto A: Por supuesto.
Dra. Urriaga: De nuevo le pregunto, ¿cómo es posible que hubiese miles de conciencias si sólo tenemos constancia de otros 52 casos?
Sujeto A: Por lo que entendí, muchas de esas conciencias abandonaron su cuerpo mortal tras la propia muerte.
Dra. Urriaga: ¿Disculpe? ¿Me está diciendo que estuvo usted en el más allá antes de tiempo?
Sujeto A: Supongo que eso es lo que estoy diciendo, sí.
Dra. Urriaga: ¿Y no está impactado? ¿Cuál fue su reacción inicial?
Sujeto A: Primero creí que había muerto, pero más tarde me dijeron que debido a mis prácticas en la fe decidieron que podía entrar antes de hora.
Dra. Urriaga: Curioso… Además, eso se relacionaría con los datos que ya tenemos…
Sujeto A: ¿Disculpe?
Dra. Urriaga: Perdone, hablo sola. Verá, el resto de personas que se han visto afectadas por este fenómeno también se dedican a la búsqueda de respuestas en la fe. Son cabalistas, monjes, ermitaños, etc.
Sujeto A: En efecto es interesante. Pero, ¿no le impacta a usted el descubrir el más allá?
Dra. Urriaga: (Ríe)
Sujeto A: ¿Por qué se ríe? ¿Es algo tan gracioso lo que he dicho?
Dra. Urriaga: Disculpe, es solo que llevo trabajando bastante tiempo en la Fundación. He visto y oído cosas que dejarían sin habla al más y mejor preparado de los científicos.
Sujeto A: ¿Cómo qué?
Dra. Urriaga: Me temo que no puedo hablarle de ello, pero usted mismo ha dicho que la imaginación es infinita, así que imagine qué clase de cosas podemos guardar aquí.
Sujeto A: Cuando me informaron de lo que aquí se hacía no fueron tan específicos, simplemente me dijeron ese lema suyo, ¿cómo era?
Dra. Urriaga: "Asegurar, Contener y Proteger".
Sujeto A: Ese, ese mismo.
Dra. Urriaga: No señor Aguilar, no me impacta saber que el más allá exista. En cierto modo me alegra saber que las pobres almas que han sufrido aquí encuentren un descanso.
Sujeto A: ¿Sufrido?
Dra. Urriaga: Me temo que no puedo darle más información señor Aguilar, además, nos estamos desviando del tema, ¿Tiene usted algo más que nos pueda ser útil?
Sujeto A: No, no creo.
Dra. Urriaga: En ese caso hemos terminado con esto. Hablaré con mis superiores para ver qué hacemos con usted. Que tenga un buen día señor Aguilar.
Sujeto A: El mateix li desitjo a vosté jove, que passi un bon vespre.
FIN DEL REGISTRO
Conclusiones de la Dra. Urriaga: El señor Aguilar, un caso interesante. Cuando estudiaba filosofía jamás me imaginé una entrevista como esta, parece algo puramente teórico, que un profesor escribiría para iniciar un debate sobre la existencia y el sentido de la vida con sus alumnos. Sin embargo aquí estoy, habiendo hablado con un hombre que ha visitado el más allá, en fin, creo que deberíamos reclasificar a SCP-ES-XXX de Seguro a Keter. Espero que, con el tiempo, más gente vuelva en sí para contarnos sus experiencias.
En cierto modo la decisión del señor Aguilar, la de vivir en la Fundación, es la mejor que podría haber tomado. De otro modo se le habrían aplicado unos amnésicos muy potentes, con su edad no creo que los resistiese. Creo que le haré visitas regulares, aquí a nadie le gusta debatir sobre la fe, están demasiado ocupados con su trabajo. Fin del registro.