NOMBRE: Andrey Stidav
MENSAJE PARA EL AGENTE MEDINA
Agente Medina, tras una ardua investigación de los documentos que me enviaste, llegué a la conclusión que tenemos un culpable de todo este caso. El hombre detrás de que en el Monumental hayan espíritus que no pueden descansar.
Su nombre es…
Mi nombre es Daniel Jorge Lozano, pero me dicen "cabezón". Soy padre de mi querida hija, Micaela. Tenía una esposa, María, pero falleció en el parto lastimosamente.
Mi hija era hincha de Estudiantes de La Plata, como su madre y yo. Me aseguré lo mejor que pude de que esto fuera así. Ella era una estudiante muy aplicada, siempre sacaba dieces. Siempre me pedía que le regalara un chocolate o dos cada vez que salía del colegio como premio por sus notas. Podría ser una niña, pero no era ninguna boluda.
Yo con Micaela mirábamos todos los partidos juntos, siempre traté de contener mis insultos cuando un jugador no rendía al cien porciento. Una vez salimos campeones y le regalé una camiseta de Estudiantes, le quedaba muy bien. Ese día ella se volvió loca y no paraba de abrazarme, me di cuenta de que había criado otra hincha.
Su comida favorita eran los ravioles que yo preparaba, debo admitir que mis habilidades de cocinar eran más malas que las de una rata ciega y enferma, pero hacía lo que se podía.
Pasó un tiempo, y mi hija ya no era una chiquilla así que decidí llevarla a la cancha. Estudiantes estaba en una semifinal por la Copa Libertadores. Me acuerdo bien el año, era 1970. Ya por ese entonces tenía cuarenta y ella tenía unos… ¿Trece? ¿Catorce? Ya me olvidé.
Yo trabajaba en el Monumental. Chistoso, ¿no? Un hincha de Estudiantes trabajando para River Plate. Era conserje, no ganaba cien mil pesos pero algo era algo, mejor eso antes que morirse de hambre.
Trabajé y ahorré por unos cuatro meses para conseguir los boletos, era todo perfecto. Mi hija por fin podría ver a jugar a su equipo favorito en vivo y en directo, imaginarme su sonrisa era todo lo que necesitaba para seguir adelante.
Tras darle la noticia a mi hija, la mañana siguiente fui a trabajar. Estuve ocupado limpiando el baño, alguien había vomitado algún que otro pancho. Estaba muy cansado de esas situaciones, yo ya no daba más. Cuando salí del baño, mi supervisor me esperó para molestarme por mi cabeza el resto de mi turno como siempre lo hacía.
Hubiera hecho una queja a algún superior, pero sé muy bien que ni bien abriera la boca me iban a echar a la calle como una bolsa de basura y tampoco es que estaban regalando trabajos a la vuelta de la esquina.
Regresando a mi casa me había encontrado con un pobre señor en la calle, estaba rogando por unas monedas. Estaba mal peinado, su ropa estaba rota y tenía olor a banana podrida en el tercer mes. Por lástima le regalé cinco pesos.
Una noche a unos tres días del partido, algo me hizo recordar que la vida a veces te llega a pasar una mala jugada. Estábamos cenando, había preparado unos fideos con tuco(receta de mi abuela). Hasta que ella empezó a toser demasiado, le ofrecí agua, pero ella solo pudo toser y toser. Me asusté muchísimo, la llevé corriendo al hospital.
Esperé durante cuatro horas en la sala de espera, sentado al lado mío había un señor que le faltaba un ojo. Charlamos un rato y le conté mi situación, a pura coincidencia, el también había llevado a su hijo, pero por dolores de oído.
Él me contaba de que había perdido su ojo en un accidente mientras trabajaba en una construcción, pero que logró salir adelante y que ahora era profesor de una escuela técnica. Yo le conté lo de mi mujer, que trabajaba en una biblioteca y que iba a llevar a mi hija a la cancha.
Nos hicimos buenos amigos, pero no era un buen tiempo para eso. Los doctores entraron a la sala de espera y me dieron la peor noticia que jamás escuché.
—Tengo la desgracia de avisarle que su hija tiene una enfermedad terminal. — Dijo el doctor. Mi expresión cambió inmediatamente. Me paré de mi asiento y me acerqué al doctor.
—¿Cómo que terminal? ¿Cómo si ella estaba en perfecto estado de salud? —Me alteré, sujetando los hombros del doctor fuertemente.
—Es una enfermedad muy poco común, se incuba en el paciente durante 4 años y cuando empieza a dar síntomas, es muy tarde para un tratamiento. Ella no pasará del sábado.
—No, no, no. —Solté al doctor y me arrodillé, mirando al techo. Quebré en llanto, no podía creer que después de tantos años de felicidad, la vida me volvía a dar un bofetón. Le había prometido a mi mujer que cuidaría bien de Micaela, estaba agobiado por la noticia.
Esperé otras tres horas, llorando desconsoladamente. Finalmente me dejaron visitarla, me dijeron que me la podía llevar a casa para pasar sus últimos días conmigo. La recosté en el auto y la llevé, durante el viaje no paraba de toser, lagrimas caían de mis ojos como una cascada. Al llegar a mi casa, la recosté en su cama y subí mi televisión a su pieza. A ella le encantaban las novelas, así que puse eso.
A la mañana siguiente, fui al trabajo para avisar sobre mi situación. Le pedí a mi suegra que cuide de Micaela durante todo el tiempo que estuviera afuera de la casa. Fui con mi supervisor y le expliqué todo lo sucedido.
—Verá, señor Rodríguez, mi hija está en un estado grave de salud y tiene los días contados. ¿Podría permitirme faltar al trabajo durante un tiempo?
—¡Por supuesto Lozano! —Mi supervisor sonrío.— Pero, no pierda la cabeza por esta situación. —El hijo de tres mil putas se estaba riendo de mí en ese momento. Me había entrado una rabia inmensa, no lo podía creer.
El señor Rodríguez no paraba de reír, fui corriendo hacía él y lo golpeé en la nariz. Él llamo rápidamente a seguridad y me sacaron del Estadio con una suspensión de cinco meses. Intenté explicarles lo sucedido pero no me creyeron.
Al regresar a mi casa, subí a la habitación de Mica y me senté al lado de su cama. Ella estaba viendo una novela que trataba de una pareja que no podía estar juntos por una rivalidad entre familias.
—Tranquila mi hija preciosa, todo saldrá bien.
—Papá… —Tosió mi hija.— Creo que no podré ver el partido…
—No diga eso tesoro de mi vida…
—Si Estudiantes sale campeón… —Tosió otra vez.— Festéjalo no pienses en mí….
Me dijo, dos días antes del partido. Mi corazón se había quebrado no en dos, si no en cuatro piezas. Yo ya no podía más, la abracé lo más fuerte que pude. Ella tosió en mi camiseta, manchándola con sangre pero no me importó en lo más mínimo.
Ella se fue a dormir y yo me fui a un bar cercano. Empecé a beber mucho, hablé con el de la barra sobre todos los problemas de mi vida. El me miró con una cara de preocupación, pero me ofreció algo.
—Sabes cabezón… Yo conozco a un grupo de personas que podrían sanar a tu hija.
—¡¿Quienes, quienes?! — Le respondí yo.
—Hay una iglesia por Villa Crespo, son medio raros pero curaron al cuñado de mi prima.
Estaba desesperado, ya no tenía otra opción. Quizás si era verdad, podría salvar a mi querida hija. Le dejé el desayuno en la cama de mi hija el día del partido, y fui directo a la iglesia. Allí, habían tres curas que me esperaban en la entrada. Sonrieron y abrieron la puerta, yo me adentré y tomé asiento en una butaca.
Un cura con un sombrero gigante entró, tenía un símbolo que nunca había visto en su cuello. Se sentó al lado mío y me habló.
—Dígame, Lozano. ¿A que le debemos su visita?
—Padre, mi hija… Va a morir esta noche. Me dijeron que usted podría hacer algo… — Le dije, con un tono desanimado.
—Ah sí que podemos hacer algo… ¿Tiene algo que le pertenezca a su hija? ¿Un pelo o sangre quizás?
No me había cambiado desde el día anterior, así que aún conservaba la camiseta llena de sangre.
—Si padre, esta camiseta tiene su sangre. ¿Le servirá?
—Excelente, sígame Daniel.
El padre se levantó y se adentró en una habitación oscura. Yo le seguí, inseguro de que esto fuera a funcionar. Me pidió que me sacara la camiseta, le hice caso y se la entregué. No me daba confianza la forma en la que miraba, pero no estaba en posición de quejarme. Tomó la camiseta y empezó a fregarla por el suelo, empapándolo con un poco de sangre y sudor.
Se fue de un momento de la habitación y entró con velas en su mano. Las colocó cuidadosamente al rededor del charco. Estaba sudando demasiado, así que me sequé la frente con una servilleta que había traído en el bolsillo.
El cura prendió las velas con un fosforo, para después tirarlo a la camiseta y prenderla fuego. Yo lo miré confundido, el solo sonreía.
—¿Qué carajos haces? —Le pregunté al cura, enojado.
—¿Quieres salvar a tu hija o no? —Respondió. Yo me quedé callado y continué observando. Un humo rojo empezó a salir de la camiseta. Me asusté, pero el cura tomó mi mano.
—Daniel Lozano. ¿Qué estás dispuesto a hacer por tu hija? —Me preguntó.
—¡Todo, hasta mataría a nueve mil personas por ella!
—Bien, entonces. —Me pegó en la cara, sacándome un diente. Yo me tapé la cara y me agaché por el dolor, creo que me quejé por un buen rato. Él tomó el diente y lo lanzó a las llamas. Ardió durante tres minutos y el fuego murió de manera repentina. El cura me miró fijamente.
—Excelente, Daniel, excelente. Si todo ha salido bien, su hija ya se está recuperando en estos momentos. Eso si, para la próxima si es que vuelve a necesitarme… Tenga cuidado con lo que promete que haría.
Lo miré algo confundido, pero rápidamente me fui de la iglesia sin darle tanta importancia a su consejo. Llegué a mi casa, mi hija me estaba esperando en las escaleras al segundo piso sentada. Como si nunca hubiera estado enferma. Su boca estaba un poco ensangrentada, pero por lo demás se veía bien.
— ¡Hija, hija! ¡¿Qué pasó?! —Fui corriendo a abrazarla.
—— ¡Papá! ¡No me lo vas a creer. Me siento mejor! Eso sí, creo que tengo algo de hambre.
— ¿Qué quieres comer? Te hago lo que vos quieras, te hago lo que vos quieras… —Empecé a llorar, no podía creerlo. El ritual había funcionado, me dejó de importar el diente y la camiseta que había perdido. Mi hija preciosa estaba curada y era todo lo que contaba.
—Papá, por favor ya no llores, está todo bien. Creo que hoy podríamos comer fideos- Espera, ¿Dónde está tu remera?
—Eh… Se la regalé a un vagabundo. —Le mentí, no quería que supiera lo del ritual , me pareció demasiado oscuro para alguien de su edad. Mi hija sonrío, ambos entramos al comedor y prendimos la tele. Estaban jugando River Plate y Universidad de Deportes.
—¿No vamos a poder ir a la cancha? — Me preguntó mi hija.
—No, no llegamos con el tiempo. No pasa nada, otra vez será. Lo importante es que vos estás bien. Ahí te hago los fideos. —Me puse a cocinar mientras ella esperaba el partido de Estudiantes. Miró atentamente el partido con el afán de divertirse mientras yo le preparaba el almuerzo.
A los cuarenta del primer tiempo, al relator se lo notó extraño, ya que empezaba a contar que el estadio estaba temblando y que podía ser un sismo. De repente, desde el centro de la cancha, estalló algo y la transmisión se cortó. Mi hija gritó en shock, no podía creer lo que había pasado.
—¡Papá, papá! ¡Explotó algo durante el partido!
—¡Dios santo! —Grité yo, impactado. Cambié de canal a ver si algún noticiero estaba cubriendo lo que acababa de ocurrir. Pasaron las horas y la noticia salió hasta en el cereal, el Monumental había estallado y todos los que estaban allí habían muerto, no había quedado ni un sobreviviente. Yo no lo podía creer y mi hija menos. Ese mismo día habían anunciado que la Libertadores se suspendería hasta nuevo aviso.
Mi hija estaba entristecida, ella quería ver a su queridísimo equipo campeón. Yo también, pero ese amargo trago no era nada comparado con la inmensa felicidad que tenía de que mi hija estuviera bien.
—Hija, no importa el partido. Lo que importa es que ya te curaste, ya vendrán más Libertadores y todos esos torneos los veremos juntos. ¿Trato?
—Trato, pa.
Entonces en la televisión la reportera anunció los números oficiales de muertos, habían fallecido nueve mil personas. No había quedado ni un sobreviviente. ¿Podría ser? No, es una simple coincidencia. Esa mierda no pudo haber matado nueve mil personas. Y aunque ese fuera el caso, lo volvería a hacer.
Porque yo lo daría todo por mi pequeña pelotita.
Ítem #: SCP-ES-XXX
Clasificación de Objeto: Keter
Procedimientos de Contención: SCP-ES-XXX se encuentra contenido en el Almacén-50 en el Sitio-23.
Descripción: SCP-ES-XXX es un computador portátil de color negro de la marca EXO. La mayoría de los componentes de SCP-ES-XXX no son anómalos pero su batería es inagotable.
SCP-ES-XXX funcionará de manera no-anómala hasta el 24 de cada mes, en donde iniciará el evento SCP-ES-XXX 84#B. Durante este día, la pantalla de SCP-ES-XXX se tornará negro durante un período de 10 horas. Una vez terminado este tiempo, en la pantalla se mostrará un mensaje describiendo un evento durante 3 minutos.
En el momento exacto cuando el mensaje desaparezca, ocurrirá exactamente lo opuesto al evento descrito. Este evento no se puede detener o alterar bajo ningún método.
REGISTRO EVENTO SCP-ES-XXX 84#B 100
Fecha: 24/01/2019
Mensaje de SCP-ES-XXX: Mañana va a ser un lindo día.
Evento ocurrido: El día 25/01/2010 hubo una fuerte tormenta en múltiples partes de Sudamérica.
REGISTRO EVENTO SCP-ES-XXX 84#B 130
Fecha: 24/10/2022
Mensaje de SCP-ES-XXX: Los egresados de la Escuela Nº7 DE 2 del Centenario van a pasar el mejor viaje de egresados de su vidas.
Evento ocurrido: Días después, varios alumnos de la escuela mencionada fallecieron en un accidente de trafico en camino a Bariloche, Argentina.
Tras la obtención de SCP-ES-XXX se adquirió acceso a mensajes de texto pertenecientes a su antiguo dueño, Juan José Colombati.
Fecha: 26/01/2010
REGISTRO DE MENSAJES
Juan: ey amor no me lo vas a creer lo k me encontre en la calle
Carla: Que queres juan
Juan: hace dos dias fui a una tienda de compus abandonada y encontre esta netbook que me dijo q iba a ganar mi querido Ferro y hoy ganamos 2-0
Carla: Pero que me importa que gane ferro
Juan: a Ferro me lo escribis con mayúscula porfavor no me faltes el respeto
Carla: Bueno perdon no te enojes, cuando me invitas a salir????
Juan: mira estoy de bn humor asi que salimos mañana a un lugar bonito
Carla: bien veni a las 9
Juan: ahi estare
FIN DEL REGISTRO
Juan llega a la casa de Carla en un auto color verde, con el logo del Club Ferro Carril Oeste estampado en el capó y en las puertas. Iba vestido con una camiseta smoking, jeans azules y zapatillas negras. Tras estacionarse, toca la bocina del auto múltiples veces.
Carla sale de su hogar vistiendo un vestido azul y tacones negros. Ella pone una cara de vergüenza tras ver lo que su novio traía puesto.
—¡¿En serio vas a ir vestido así a nuestra cita?! —Exclamó Carla furiosamente.
—¡¿Que queres nena si no tengo ni un mango?! Dale, no seas tan chetita y subite. —Dijo Juan, abriendo la puerta del copiloto.
—Más te vale que sea el lugar más bonito del país porque sino ya vas a ver. —Ella entra al auto y cierra la puerta. El auto arranca y se retira del lugar.
30 minutos después, Juan y Carla llegan a una pizzeria llamada "Pizzeria Marquino". Juan detiene el auto y voltea a ver a Carla.
—Mira Carla, ya se que no es el lugar mas caro del barrio, pero he estado haciendo horas extras en el laburo para poder invitarte a comer. Si no te gusta…
—Juan tranquilo. No es que te pido que te gastes una fortuna en una cita, solo te pido que me lleves a algún lado porque siento que te la pasas mas tiempo viendo un partido que conmigo.
Juan baja del auto y le abre la puerta a Carla. Ambos entran al local.
Fecha: 25/02/2010
REGISTRO DE MENSAJES
Juan: ola
Carla: Hola
Juan: te acordas de la compu q te mencione el mes pasado?
Carla: Si
Juan: ayer me dijo que yo iba a encontrar 100 lucas
Carla: y que pasó?
Juan: me quede en mi casa unos dias y del techo cayeron 100 lucas de la nadaaa, podemos ir a visitar lugares con esta plataaa
Carla: Juan deja de cargarme
Juan: no te estoy cargando, compre tickets para ir a mar de plataaaa
Carla: enserio????
Juan: si, paso por tu casa y nos vamooo
Carla: te espero
FIN DEL REGISTRO
Juan llegaría a la casa de su amada en un taxi. Tocaría la puerta y se arreglaría el peinado, Carla abriría la puerta emocionada, con una valija en su mano izquierda.
—¿Vamos? —Preguntó Juan.
—¡Obvio! —**Exclamó Carla, Juan la tomó de la mano y la llevó al taxi. Ella colocaría la valija en el baúl
Fecha: 26/05/2013
Juan: Amor
Carla: Hola gordito, que paso?
Juan: queres ir a un restaurante hoy a la noche?
Carla: Dale
Juan: hoy vino un señor a mi casa y sabia lo de la compu, me dijo que podia hacer q el proceso de dar mensajes de buena suerte fuera más rapido y acepte
Carla: Funcionó?
Juan: ni bien termino de toquetear la compu salto un mensaje y eso que el 24 ya nos habia dado uno
Carla: y que salió?
Juan: algo secreto, solo espera a esta noche amor
Carla: Bueno, chau chau
Juan: dale
FIN DEL REGISTRO
REGISTRO DE EVENTO SCP-ES-XXX 84#B 29
Fecha: 26/05/2013
Mensaje de SCP-ES-XX: Tu amor dirá que si a tu propuesta de matrimonio.
Evento ocurrido: Juan José Colombati le propuso matrimonio a su pareja Carla Herrera y ella se negó.
El poder del alcohol y la emoción ganan de nuevo. ¿Quién lo diría? Un par de copas, una fiesta alocada y surge un evento que va en contra de todo lo previamente establecido. En un gran salón estaba a punto de acontecer la partida de Uno más intensa de la ultima década.
— ¡Acérquense, acérquense! ¡Un duelo está a punto de comenzar! —Gritaba el agente Victor Penz, parado sobre una caja de madera con un micrófono en su mano. A cinco metros en frente de él había una pequeña mesa de noche con 2 sillas en cada lado. A diez metros del pequeño escenario habían 100 sillas para los espectadores.
Múltiples personas entraban en el lugar, tomando asiento para poder observar lo que estaba por acontecer. Luego de que todo el mundo estuviera cómodo, las luces se apagarían. Un foco apuntaría hacia una puerta que se ubicaba en la derecha de Víctor Penz.
Empezaría a salir humo artificial de unos dispersores colocados cerca de la puerta y alguien saldría de ella. Era un hombre robusto de 50 años, tenía una prótesis robótica en su mano izquierda, traía puesto anteojos de sol y el uniforme de la fundación.
—¡Denle la bienvenida al Doctor Andrey Stidav! —La multitud aplaudía mientras Stidav caminaba hacia su asiento en el escenario.
Tras esa introducción, otro foco iluminaría una puerta que se encontraba hacia la izquierda de Víctor Penz, similar a la puerta de donde salió Stidav. Se escucharía un corto-circuito proveniente de los dispersores de humo de la segunda puerta.
Saldría rápidamente un hombre de 49 años que le faltaba un brazo, tenía un bigote, traía puesto un sombrero bombín color rojo, una camisa blanca con corbata naranja, pantalones de vestir rojos y zapatos negros. Estaba algo decepcionado, ya que el quería una entrada similar a la de Stidav.
—La puta madre. —Susurró el hombre.
—¡Que pase al escenario el Doctor Carlos Carpincci! — La multitud aplaudió y Carpincci pasó rápidamente hacia su asiento. Una vez que los dos oponentes estuvieran en sus respectivos lugares, las luces se encenderían.
—¡Hola Andrey! ¿Cómo estás pedazo de maricón?
—Che Carlos si sabes que ahora vamos a tener un duelo, ¿verdad?
—Ah si, pero tampoco es que nos vamos a cagar a piñas. ¡Eu, rubiesito! ¿Qué vamos a hacer?
—No se desesperen muchachos, ahí les digo en que van a competir. —Victor Penz se bajaría de la caja de madera y sacaría de su bolsillo un pequeño paquete de cartas.
—¿Qué es eso? — Preguntó Stidav.
—¿Esto? Es un paquete de Uno, es lo que van a jugar para determinar un ganador. Tampoco es que están en las mejores condiciones para hacer un duelo a muerte con cuchillos.
—¿Uno? Me suena. Mi hija Josefina me dijo que quería jugar eso con su hermana y conmigo el otro día. ¿Cuáles son las reglas? —Carpincci se sacaría el sombrero y lo dejaría en el suelo. Miraría por un par de segundos a los espectadores y reconocería a uno.
—¿Patterson sos vos? Mira Andrey es el ingles, no, el australiano de Patterson. —Carlos apuntaría con su dedo hacia donde estaba Mike Patterson.
—No me jodas. —Stidav miraría hacia esa dirección, se reiría por un par de segundos.
—¡No te lo puedo creer es Patterson! ¿Vino acá obligado? Pensé que estaba en Australia en una misión.
—Puede ser, puede ser. El otro día me pidió un favor sobre un bicho marino que encontró por ahí. Me debe unas birras el hijo de puta ja, ja. —Carpincci saludaría a Patterson y este le devolvería el saludo.
—Bueno, ya suficiente joda chicos. Les voy a explicar las reglas. Iniciaran con siete cartas cada uno, lo que tienen que hacer es descartarse de todas. Si se quedan con una carta, tienen que gritar Uno. En caso de que no lo hagan, se van a tener que comer tres cartas.
—¿Ya está? ¿Así de fácil? —Dijo Stidav en un tono burlón.
—Hay más. Existen las cartas especiales que se utilizan para joder al oponente. Existe el más dos y el más cuatro que le suman cartas al oponente, existe el reverso y el bloqueo para saltar el turno del oponente y por ultimo el cambio de color, que se utiliza para cambiar de color valga la redundancia.
—O sea, el primero que llega a cero gana. Me parece que vas a cagar Carlos.
—Ah también, antes de empezar. Se puede cambiar de color utilizando una carta del mismo número. ¿Quedaron claras las reglas?
—Si. —Asintió Carlos.
—Más claro que el agua. —Sonrió Andrey.
—Excelente. Ahora les reparto las cartas y podrán empezar. —Penz se voltearía y tomaría su micrófono.
—¡¿Están listos para el duelo?! —Los espectadores gritarían de emoción. Carlos se pasaría la mano por la frente para secarse el sudor.
—¿Estas cagado? —Preguntó Stidav.
—No boludo hace un calor acá. —El agente Víctor Penz barajaría las cartas, entregándole 7 a los dos participantes. Tomaría una ultima carta y la dejaría en la mesa. Era un cinco de color amarillo. Carlos dejaría 6 cartas en su bolsillo, la carta que dejó en su mano era un nueve del mismo color.
—¡Empezamos lindo! —Exclamó Carpincci con emoción, dejando el nueve amarillo por encima de la primera carta. Rápidamente buscaría otra carta de su bolsillo, era complicado para él jugar un juego de cartas con una mano pero no imposible. Stidav estaría preocupado, ya que no le había tocado ninguna carta que se podía tirar actualmente.
—No tengo nada que se pueda tirar ahora mismo. ¿Qué hago? —Preguntó preocupado.
—Agarras una carta del mazo y proba suerte si te toca una carta que podes tirar. En caso de que no se pueda, podes pasar o seguir intentando. —Penz dejaría el mazo de cartas en la mesa. Andrey tomaría una carta, le había tocado un nueve azul. Rápidamente puso la carta por encima del nueve amarillo y sonrió.
Carpincci tiraría un dos azul y buscaría otra carta de su bolsillo. Stidav tiraría un bloqueo azul.
—¿Me toca de vuelta?
—Si. —Respondió Penz.
Andrey tiraría un cinco azul. Carpincci usaría un cambio de color.
—Cambio a amarillo. —Exclamó, sabía muy bien de que su oponente no tenía ninguna carta amarilla en su posesión.
—Me estás jodiendo. —Stidav tomaría una carta del mazo, no le había tocado nada que podía utilizar.
—Paso, carajo.
Carpincci tomaría un más dos amarillo y lo colocaría.
—¡No seas forro!
—Jodete, ja, ja. —Carpincci se reiría. Stidav tomaría otras dos cartas del mazo, viendo una perfecta oportunidad. Tiraría dos bloqueos amarillos, un bloqueo rojo y un cinco rojo. Se había descartado cuatro cartas en una jugada. Carpincci pondría una cara nerviosa, él no tenía ninguna roja. Tomaría una carta del mazo pero no era nada útil. Confiado en su suerte, tomaría otra carta, llevándose una gran decepción.
—Que juego de mierda. —Expresó, irritado.
Stidav colocaría un siete rojo, ya le quedaban tres cartas y Carpincci seguía con seis, preocupado por la gran diferencia tiraría un siete verde. Andrey colocaría un uno verde, su oponente tiraría un cuatro verde.
—Che Carlos. ¿Te acordas del más dos que me diste?
—Ay.
Stidav alzaría una carta en el aire. Carlos observaría aterrado, se venía algo que podría arruinar sus chances de salir victorioso, golpearía la mesa y colocaría un mas cuatro. Los espectadores mirarían asombrados lo que acababa de acontecer. Carpincci puso una expresión de irritación total.
—Mierda. —Dijo con un tono pasivo-agresivo. Tomaría las cuatro cartas que le corresponden del mazo, una por una. Le había tocado un bloqueo verde, un bloqueo rojo, un reverso rojo y un cambio de color. Pero ya era demasiado tarde, solo le quedaban dos cartas a su oponente.
—Eu, si tiro un más cuatro. ¿Qué color queda? —Preguntó Stidav.
—Vos elegís el color. Me olvidé de explicar que el más cuatro también sirve como cambio de color. —Explicó Penz, acomodándose los anteojos.
—En ese caso, creo que elegiré el color azul.
—¡Vos me estás jodiendo!— Gritó Carpincci, golpeando la mesa. En su mazo no había ni una carta azul. El publico se enmudeció, un silencio atroz recorrió la habitación. Carlos tomaría una carta del mazo principal avergonzado, para su suerte era un uno azul, la colocó y se acomodaría en su silla.
Stidav sonrió y colocó un uno rojo, mirando fijamente la carta que Carpincci tenía en su mano. Se rascó la cabeza en curiosidad. ¿Qué podría ser? En todo caso, ya no le importaba. Solo le quedaba una carta y era un cambio de color, ya tenía la ventaja asegurada.
—Dale Carlos, tira tu ultima carta, termina todo esto.
—Báncame un segundo, a vos te queda una carta y no cantaste Uno… ¡Tenes que comerte 3 cartas!—Carlos exclamó, los espectadores estarían sorprendidos de dicha afirmación.
—Andrey, Carlos tiene razón, no cantaste uno. Tenes que comerte tres cartas.
—Bue, que cagadita… Igual no importa porque el aun tiene como cinco o seis.
—¡Pedazo de boludo me acabas de revivir! —Carpincci pondría el reverso rojo sobre la mesa, luego colocaría el bloqueo rojo, tras eso tiraría el bloqueo verde, terminando su jugada colocando el cambio de color. —¡Cambio a azul! —Gritó, con una pasión que iba aumentando por cada jugada. Stidav desesperado tomaría cartas del mazo, pero desafortunadamente no tenía ninguna carta azul. Carlos tiraría un tres azul, Andrey tomaría otra carta del mazo y aún no le tocaba algo que pudiera utilizar.
Se vino el momento de la verdad, Carlos tiraría su penúltima carta, un nueve azul. —¡Uno! —Gritó. Stidav tiraría un nueve amarillo. Carpincci abriría bien los ojos, no lo podía creer, su ultima carta era un seis amarillo. Se pondría de pie, alzando su carta bien al aire.
—¡Cómetela hijo de puta! —Aplastaría la carta contra la mesa. El combate había terminado, Carlos habría ganado esta partida de Uno.
—¡Y tenemos un ganador! —Penz tomaría la mano derecha de Carpincci y la alzaría.
—¡Carlos Carpincci ha ganado este duelo! ¡Felicitenlo! —Los espectadores aplaudirían, satisfechos con el show que acababan de presenciar. La mayoría se pondría de pie, pero un par se quedarían sentados de brazos cruzados. Carpincci tomaría su sombrero y se lo colocaría.
—Bien jugado. —Stidav se pondría de pie.
—Me la pusiste dificil, ¿eh? Bueno, total esto es un jueguito de mierda. Hubiera preferido jugar penales.
—Si… ¿Un saludo para que no quede rencores?
—Dale.
Stidav ofrecería su mano derecha para hacer un apretón de manos. Carlos lo miraría fijamente, con una expresión de seriedad total.
—¿Cómo queres que te de un apretón de mano si me estas ofreciendo la derecha y a mi me falta la izquierda? ¿Sos bobo o tomas pastillas?
—¡Ya se pelotudo te estoy jodiendo, ja, ja! Dale vámonos a la mierda que me quiero ir a tomar una birra.
—¡Ja, ja! Que cabrón. Bueno dale, vamos a ver si hay algún buen partido para acompañar las birras.
Los dos amigos se irían por la puerta por donde entraron los espectadores, listos para ir a un bar y compartir más momentos, sin saber que su bar favorito había cerrado por razones de salubridad.
Cangrejo Azulado: Es un cangrejo de color azul con la capacidad de leer mentes de sujetos humanos para poder alimentarse de los residuos de piel y uñas de estos. A su vez, esto es combustible para la habilidad del cangrejo para dispersar un gas paralizador y otro gas para ahuyentar a sus depredadores.
El cangrejo azul tiene la personalidad de un niño de 11 años y siempre estará dispuesto a ayudar a los que él considera "amigos". Hay rumores de que él estuvo presente en Cuba en el año 1961, pero carecen de argumento lógico alguno y parecen más cuentos inventados por el cangrejo.
El cangrejo tiene varios nombres, él solo ha mencionado dos hasta el momento: Cangre Crabvich y el Agente Cangrejo Azulado, pero se cree que tiene muchos más.
Ítem #: SCP-ES-292
Clasificación del Objeto: Seguro
Procedimientos Especiales de Contención: SCP-ES-292 deberá ser almacenado en un contenedor de vidrio reforzado en el Sitio-90.
En caso de una instancia SCP-ES-292-A, deberá permanecer en una celda de contención estándar hasta que se concrete el evento LIBERTAD-32.
Descripción: SCP-ES-292 es una peluca color frondosa castaño claro capaz de moverse de manera autónoma. SCP-ES-292 presenta gran resistencia al daño físico.
En el interior de la peluca se puede observar una etiqueta que contiene un estampado del rostro de un león de color amarillo y el nombre "Libertad Contagiosa S.A"
Si SCP-ES-292 se ubica a 5 metros de distancia de un sujeto humanoide, intentará subirse a la parte parietal de su cabeza y aferrarse a ella. No se conoce ningún método seguro para remover a SCP-ES-292 del sujeto.
El sujeto, ahora denominado como SCP-ES-292-A, afirmará ser el político argentino Javier Gerardo Milei. SCP-ES-292-A suele ser bastante hostil con cualquier ser inteligente que discrepe con sus declaraciones.
SCP-ES-292 se mantendrá aferrado al sujeto durante un período de 30 días. En la última semana, la salud del cuerpo del sujeto se irá deteriorando y a la par envejecerá a un ritmo acelerado hasta culminar en su expiración.
Esto se conoce como el evento LIBERTAD-32. Tras la expiración del sujeto, SCP-ES-292 se desprenderá y se pondrá en busca de un nuevo huésped.
Descubrimiento: Se dio a conocer la existencia de SCP-ES-292 cuando una instancia conocida como SCP-ES-292-A #001, invadió una charla política organizada por el político Javier Milei en Mendoza, Argentina. SCP-ES-292 #001 lo trató al político de impostor y propuso un combate entre los dos para "demostrar cual es el original."
Antes de que se pudiera dar el enfrentamiento, SCP-ES-292 #001 falleció en el acto y SCP-ES-292 se escabulló entre el público tan rápido como pudo.
Se le ha administrado amnésicos a todos los presentes y se ha borrado todo registro de esa charla.
Instancia SCP-ES-292-A actual: SCP-ES-292-A #120
DE: anapaula@██████
PARA: inv.zambrano@██████
FECHA: 29/05/2022
ASUNTO: RE:RE: Serie de entrevistas a SCP-ES-292-A #120
Saludos señor Zambrano. Le agradezco bastante que haya aceptado mi petición, le aseguro que no se va a arrepentir.
Atte: Dra. Ana Paula Pliego.
REGISTRO DE ENTREVISTA
Entrevistado: SCP-ES-292-A #120
Entrevistador/a: Dra. Ana Paula Pliego
INICIO DEL REGISTRO
La doctora Pliego entra a la celda de contención de SCP-ES-292-A #120
Dra. Pliego: Hola, SCP-ES-292-A #120.
SCP-ES-292-A #120: ¿SCP-ES-292-A #120? Disculpe señorita, pero ese no es mi nombre.
Dra. Pliego: Cierto, sepa disculparme señor Milei.
SCP-ES-292-A #120: Ahí está mejor. ¿En qué la puedo ayudar?
Dra. Pliego: Necesito hacerle unas preguntas, es sobre su campaña política.
SCP-ES-292-A #120: No hay problema entonces. Pregunte, adelante.
Dra. Pliego: ¿Qué hace aquí?
SCP-ES-292-A #120: ¿Yo? Estaba preparando un discurso para mañana, que planeaba dar una charla allá en Mendoza. De repente, despierto en un pasillo oscuro y con otras vestimentas. Muy raro, ¿no lo cree?
Dra. Pliego: Si, me imagino. ¿Nota alguna discrepancia con su cuerpo, señor Milei?
SCP-ES-292-A #120: Me dijo que íbamos a hablar sobre mi campaña. Esto ya es algo más personal, ¿no cree?
Dra. Pliego: Disculpe señor Milei, a eso voy. Responda la pregunta por favor.
SCP-ES-292-A #120: No, me siento igual.
Dra. Pliego: Bien, bien. ¿Por qué ya no está más con Espert? Tengo entendido que eran amigos.
SCP-ES-292-A #120: No quiero hablar de más, pero parece que a algunos les importa más la plata que los ideales.
Dra. Pliego: Martina está a punto de recibirse.
SCP-ES-292-A #120: ¿Cómo?
Dra. Pliego: Disculpe.
SCP-ES-292-A #120: No conozco a esta chica, pero la felicito.
Dra. Pliego: Gracias. Hasta aquí llegó mi tiempo, nos vemos mañana. ¿Sí?
SCP-ES-292-A #120: ¿Pero no me van a sacar de acá?
La doctora Pliego se retira de la sala en silencio. SCP-ES-292 #120 se sienta en el piso y se pone a reflexionar.
FIN DEL REGISTRO
Nota: Señorita Paula, me he percatado que usted no ha seguido el guion que le entregué. Evítelo para la próxima vez. - Carlos Zambrano, Investigador Jefe.
REGISTRO DE ENTREVISTA
Entrevistado: SCP-ES-XXX-A #120
Entrevistador/a: Dra. Ana Paula Pliego
INICIO DEL REGISTRO
La doctora Pliego entra a la sala de contención con unos papeles en sus manos.
SCP-ES-292-A #120: Veo que ha vuelto después de unos días. Por cierto, nunca le pregunté. ¿Cuál es su nombre? SCP-ES-292-A #120 tose un poco.
Dra. Pliego: Yo soy la doctora Pliego, encantada.
SCP-ES-292-A #120: Bueno, señorita Pliego. ¿Qué necesita hoy?
Dra. Pliego: Vengo a hacerle un par más de preguntas. Su entrevista anterior tuvo un gran éxito de rating. Está en boca de todos.
SCP-ES-292-A #120: Ya veo, la libertad avanza cada vez más. Estamos ganando la batalla cultural.
Dra. Pliego: Si, excelente. Dígame, ¿Qué opina de Larreta?
SCP-ES-292-A #120: Me parece un parásito del Estado, es un zurdo ignorante e incapaz de explicar sus tan famosos "planes integrales". Diría yo uno de los peores de la casta.
Dra. Pliego: Bien, bien. Hagamos un pequeño ejercicio. Yo le mostraré un par de fotos, y usted me dirá qué opina de ellos. La doctora Pliego le muestra una fotografía del político Carlos Saúl Menem.
SCP-ES-292-A #120: Ah, es Menem. Su primer gobierno fue el mejor de la historia.
Dra. Pliego: Ajá, ajá. ¿Y esta? La doctora Pliego le muestra la fotografía de una niña de 5 años en la playa.
SCP-ES-292-A #120: ¿Eh? ¿Quién es ella?
Dra. Pliego: No, no es nadie. Ha sido un error, sigamos. ¿Qué opina de ella? La doctora Pliego le muestra una fotografía de la política Cristina Fernández de Kirchner
SCP-ES-292-A #120: Un digno adversario. Me parece una chorra y la jefa de toda la casta de políticos asquerosos. O sea digamos, ¿no le parece muy inmoral todo lo que hace? Mata al pueblo de hambre y ella cobra 4 millones en jubilación.
Dra. Pliego: Gracias por su cooperación, con eso terminaríamos. ¿Algún comentario que quisiera agregar?
SCP-ES-292-A #120: Sí. No nos van a detener. Yo despierto leones, no crío ovejas. ¡Viva la libertad carajo!
Dra. Pliego: Perfecto, me retiro.
SCP-ES-292-A #120: Adiós, Paula.
Dra. Pliego: ¿Cómo me llamó?
SCP-ES-292-A #120: Señorita Pliego. ¿Por?
Dra. Pliego: Nada.
FIN DEL REGISTRO
Nota: Que esta sea la segunda y última advertencia, señorita Paula. ¡No rompa el esquema! - Carlos Zambrano, Investigador Jefe.
REGISTRO DE ENTREVISTA ENCUENTRO NO AUTORIZADO
Entrevistado: SCP-ES-292-A #120
Entrevistador/a: Dra. Ana Paula Pliego
INICIO DE REGISTRO ENCUENTRO NO AUTORIZADO
SCP-ES-292-A #120 ha envejecido bastante y se encuentra tosiendo en el suelo. La doctora Pliego entra a la celda con una botella de agua mineral y un alfajor marca ██████.
SCP-ES-292-A #120: Señorita Pliego… Que agradable sorpresa.
Dra. Pliego: Alejandro, ¿me escuchas?
SCP-ES-292-A #120: Yo no soy Alejandro.
Dra. Pliego: ¡No hay tiempo para esto! Tomá, comé, comé. //La doctora Pliego le entrega el alfajor y la botella de agua mineral a SCP-ES-292-A #120. //
SCP-ES-292-A #120: Gracias señorita Pliego.
Dra. Pliego: ¿Te acordás de nuestra hija?
SCP-ES-292-A #120: Yo no he procreado con usted en ningún momento, no sea desubicada. SCP-ES-292-A #120 vomita sangre y se desploma en el suelo.
Dra. Pliego: ¡Alejandro, Alejandro! No te duermas, por favor.
SCP-ES-292-A #120: Señorita, no me encuentro bien… SCP-ES-292-A #120 cierra los ojos por un segundo, pero la doctora Pliego le da una palmada en la frente. Martina… Martina…
Dra. Pliego: ¡Si, Martina! Los miembros del personal de seguridad ingresan a la celda y esposan a la doctora Pliego. ¡No, por favor! ¡Aún conserva algunos recuerdos! ¡Suéltenme imbéciles, suéltenme!
SCP-ES-292-A #120: Adiós, Ana…
FIN DEL REGISTRO ENCUENTRO NO AUTORIZADO
Nota: La doctora Ana Paula Pliego ha sido sancionada severamente sin posibilidad de apelar. Haga mejor su trabajo, señor Zambrano. Estamos hartos de estas faltas de respeto. - Comité de Ética.
ACTUALIZACIÓN SOBRE ESTATUS DE SCP-ES-XXX-A #120
INICIO DE LA ACTUALIZACIÓN
Estado de SCP-ES-292-A #120: Muerto
Fecha de muerte: 25/06/2022
Causa de muerte: Evento LIBERTAD-32
FIN DE LA ACTUALIZACIÓN
FICHA DEL MIEMBRO DAMNIFICADO
Incidente: Brecha de contención múltiple en el Sitio-90.
Fecha del incidente: 25/05/2022
Nombre del afectado: Alejandro Gutiérrez
Familiares conocidos: Ana Paula Pliego, Martina Gutiérrez Pliego
Suceso: Alejandro Gutiérrez fue víctima de SCP-ES-292 camino al refugio en caso de brecha de contención. Se está investigando más a fondo la causa de la brecha.
Decisión: La doctora Ana Paula Pliego tomará su lugar en la investigación de SCP-ES-XXX. Se ha reportado la desaparición de la doctora Ana Paula Pliego el día 26/06/2022. El investigador Nicolás Orsini tomará su lugar.
FIN DE LA FICHA DEL MIEMBRO DAMNIFICADO
DE: alejandroguit@███████
PARA: libertadcontagiosa@██████
FECHA: 24/05/2022
ASUNTO: RE:RE:RE Libertad Avanza
Caballeros, ya me ha llegado todos los recursos necesarios para iniciar el operativo. Mi mujer casi se entera del paquete, ¿podrían ser más discretos para la próxima? Bueno, ya no importa. Mañana arrancamos todo después de que me llegue la transacción.
Saludos.
https://stocksnap.io/photo/male-doctor-XTPQ1UMFH1